miércoles, abril 21 |

EL EX DE MI MEJOR AMIGA: PARTE II

Ambos se sentaron en el mueble y conversaron sobre la llegada de Sandra, como imaginó… ella lo había llamado y ambos habían conversado… Lorena se sintió inquieta e incómoda, cuando Miguel mencionó el nombre de Sandra sintió un golpe en el estómago… en su mente como un disco rayado, se repetía la frase: “donde hubo fuego cenizas quedan”… la pregunta era ¿qué tantas cenizas quedaban?...
-Sandra regresó y está mal por como terminó nuestra relación, admite que no actuó bien y no quiere que entre los dos exista un bloque de hielo cada vez que nos encontremos y esto me sorprendió muchísimo; no la odio… no podría… ella fue una parte muy importante de mi vida, cinco años vividos con alguien no se pueden olvidar de la noche a la mañana. Pero no he pensado en regresar con ella ni nada por el estilo, lo que no fue, no será; pero tampoco quiero que exista una fría indiferencia entre nosotros… ¿tú que opinas?
Su corazón agitado volvía a la normalidad, Lorena veía una esperanza en el lejano horizonte
-Deberías responderte a ti mismo si sigues enamorado de ella, y de acuerdo a eso tomar una decisión, porque si no sería engañarte queriendo fingir una amistad… un cariño que no sientes.
-Sé lo que siento… ha pasado un año y las cosas no son las mismas. Me sentí caer, quería dejar todo… olvidarme de todos pero me levanté, volví a ser yo. El conversar con ella me ha hecho mucho bien porque el rencor, el dolor que sentí ya no está… no te miento que sentí miedo ante una recaída, no sabía como me sentiría cuando la tuviera en frente; desde su llamada hasta el camino hacia su casa fue incierto, sólo me decía a mi mismo que las cosas caerían por su propio peso. Ahora me siento más liviano, con ganas de continuar con mis proyectos que tenía estancados y no pienso desaprovechar las oportunidades que se me presenten en la vida… No sé Lorena como describir este estado anímico, pero es una libertad interior, una paz que me ha devuelto la seguridad y la confianza en mi mismo… Debo estar aburriéndote… mira la hora que es… mejor te dejo descansar y mañana seguimos conversando.
- ¿Estás completamente seguro de que no sientes algo más por ella? La quisiste demasiado, hubieras apostado todo por Sandra. ¿No quieres darte una oportunidad con ella?
- ¿Me estás empujando a los brazos de tu amiga? – dijo serio –
- No es eso… sólo que las personas se merecen una segunda oportunidad… y… - fue interrumpida –
- Tuvimos la oportunidad antes pero ahora sería absurdo reanudar una relación que dejamos hace algún tiempo atrás. No le deseo el mal, pero tampoco voy a repetir el mismo plato; creo que tropezar con la misma piedra sería una estupidez por parte mía. ¿Qué te ha dicho ella? ¿Te ha pedido que intercedas?
- ¡No… no es eso! – exclamó – Simplemente son interrogantes que deberías responderte
- No necesito darle vuelta a la conversación que tuve con ella, sé muy bien lo que quiero
- La manera como describiste la conversación que tuviste con ella me hizo pensar que lo sentías por Sandra se había intensificado. Dijiste que te hizo bien conversar con ella, te sentías mejor, etc.
- Pero no del punto desde donde lo estás enfocando… Lorena… (suspiró) me refiero a comprobar luego de tanto tiempo que todo el amor que sentía por ella no existe. Tampoco significa que dejaré de hablarle.
- Es algo tarde… mañana continuamos conversando… pero sabes una cosa… realmente me alegra que estés bien contigo mismo… que hayas superado esa experiencia y más aún… que hayas aprendido de ella.
- No te veo muy convencida…
- ¿Por qué lo dices? (lo miró fijamente)
- No sé… ¿Estás enojada porque no le daré una segunda oportunidad?
- ¿Enojada? Para nada… donde hay tres… uno sobra.
- ¿Qué significa eso Lorena?
- Estoy un poco cansada… mañana conversamos sobre la tesis.
- ¡Espera!... ¿De qué manera quieres que te diga que no pasa nada con Sandra? ¡Ya no estoy enamorado de ella! ¿Por qué tu afán de no creer ni una sola palabra de lo que digo? ¡Sé lo que quiero y a quien quiero!
- ¿Tú sabes lo qué quieres y a quién quieres? ¿Lucharías por ello? Porque yo sí lo haría por la persona que me interesa y por quien apostaría a ojos cerrados.
Dejó la duda sembrada como una semilla que prometía convertirse en una bella rosa. ¿Qué pasó más adelante?... ¿Qué creen ustedes?
Conversé con algunas amigas y muchas de ellas se mantuvieron en la sólida posición que la amistad es lo primero y que jamás pondrían los ojos en el ex de su mejor amiga… sería como el maniquí en la vitrina… se puede ver pero prohibido tocar; otras por el contrario dijeron que en la guerra y el amor todo se vale y lo que no fue en su año no hace daño. Por mi parte no he vivido esa encrucijada de estar entre la espada y la pared. ¡Thanks God!




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