martes, septiembre 2 |

TE AMO

Despertó, la buscó entre las sábanas pero no la encontró; por el contrario, una carta dirigida para él era lo único que estaba sobre la almohada. La llamó, pero ella no se encontraba en la casa. Tomó la carta y la leyó.

“Te sorprenderá no encontrarme a tu lado, porque siempre soy la que despierta a besos, pero hoy quise hacer algo distinto, sabes que una de las cosas que me encanta hacer es sorprenderte. Y lo primero que harás es levantarte y ver los caminos de post-it según el color que hice para ti, solo sigue las flechas y lee cada mensaje…

A su mano derecha en la mesita de noche observó un post-it color verde y a su lado un frasco que llamó su atención y dibujó una sonrisa en su rostro. Se trataba de un pequeño pomo blanco con una etiqueta y un nombre peculiar: Amorxicilina, giró la tapa, y dentro encontró cápsulas con tiras de papel enrollados que contenían mensajes.

“Quiero que recuerdes lo importante que eres para mí, jamás me cansaré de decirte cada una de las frases que estás leyendo, porque cada una de ellas encierra sentimientos y emociones que solo son posibles gracias a ti, solo tú eres el motivo por el cual despierto con una sonrisa al verte a mi lado cada día…

Eligió el color amarillo de post-it, éste la llevó hasta el baño, directamente a un espejo, no entendió el mensaje, miró a todos lados, y al no encontrar nada continuó leyendo la carta.

“El chico que está frente a ti me ha hechizado en cuerpo y alma. Llegó a mi vida y le dio un giro inesperado, todo ha cambiado desde aquel día. ¿Cómo pasó?, ¿en qué momento me enamoré de él?, no lo sé. De lo único que estoy segura es de la felicidad que siento al estar a su lado, que solo espero la llegada de la noche para volverlo a ver, escuchar su voz, disfrutar de esas conversaciones que le ponen ese paréntesis después de un día agitado y desordenado. Perdernos en un abrazo prolongado, congelar el momento solo para los dos, perderme en esos ojos, que desde la primera vez que los vi, me encantaron…

El espejo reflejó aquella sonrisa traviesa que a pesar del tiempo, no ha dejado de robarle un suspiro. Continuó con otro color de post-it, los papelitos amarillos lo guiaron hasta la sala, sobre el mueble encontró un álbum de fotos de ambos, ordenados cronológicamente.

“¿Recuerdas la primera vez que nos conocimos?, aquella noche de febrero. Quién diría que tan solo sería el inicio de una larga aventura, con sus altibajos, momentos buenos, malos, confusos, perfectos, inolvidables. Ahora estamos juntos, a pesar del tiempo y la distancia, nuestros sentimientos se acarician como la última vez que nos vimos. Contigo a mi lado los miedos del pasado se volatilizan, la desconfianza que algún día blindó mi corazón, ha desaparecido. Me recuesto sobre tu pecho, siento los latidos acelerados de tu corazón, me sonríes y me abrazas; no cambiaría ese momento por nada en el mundo.

Los post-it color blanco lo guiaban hasta la azotea. En el camino leyó las últimas líneas de la carta. Era su aniversario y ella consiguió sorprenderlo.

“Tenemos un largo camino por recorrer, sé que se presentarán obstáculos como en toda relación, pero el amor que sentimos es mucho más fuerte. Mis sentimientos se fortalecen cada día, te amo infinitamente, y estoy segura que tú también, ya que no solo me lo dices, sino que lo demuestras en cada momento que pasamos juntos, en cada detalle, en cada frase. Confió en ti, podría cerrar mis ojos y dejar que tú me guíes, porque sé que no me dejarás caer. Quiero caminar abrazada a tu cintura cada atardecer por la playa, recostar mi cabeza sobre tu hombro, y conversar hasta que la luna nos dé las buenas noches. Te amo… disfrutemos del desayuno”.

Llegó hasta la azotea y la vio. Ella le sonrió y lo abrazó. Se dieron un beso prolongado, de aquellos que se ven en las despedidas, pero no se trataba de una, por el contrario, era la bienvenida a su vida, un mes más juntos. Ambos se sentaron y disfrutaron de la comida. La mañana los recibía con un sol radiante, ella estaba feliz, y él también.