jueves, diciembre 19 |

HACE UN AÑO



Caminaba descalza sobre el tablero de ajedrez de un amplio salón, solo traía una bata traslúcida y el
frío era intenso, frotaba sus manos intentando recuperar su temperatura corporal, pero el ambiente gélido le recordaba que estaba sola.
Las gotas de lluvia se deslizaban por el gran ventanal y el viento con fuerza agitaba las ramas del viejo roble. A lo lejos una lechuza la saludaba, era la única amiga que escuchaba sus secretos, la única que conocía de los fantasmas y las voces del pasado.
Miró el reloj, aún faltaba media hora para las doce. Eran los treinta minutos más largos de su vida y no podía adelantar las manecillas. El coctel de pastillas y whisky la tranquilizaron por algunas horas, pero la anestesia había desaparecido, el dolor era más intenso, incluso se ahogaba con sus lágrimas.
Se quedó dormida abrazando una vieja fotografía, era lo único que le daba consuelo, la mantenía a flote en ese turbulento mar de recuerdos.  Despertó después de diez minutos, y miró el anillo en su dedo, pesado, ajustado, y opaco, pese a ser una joya de lujo, ahora no era más que una piedra brillante.
Acarició al gato que la miraba con tristeza, ronroneaba y caminaba a su alrededor, pero su delicado pelaje no producía efecto en ella, estaba ida, oscura, con la mente en una sola cosa. Tomó el cuaderno del mueble, leyó el último párrafo, sonrió triste y tragó saliva; miró nuevamente la fotografía y las imágenes transcurrieron como una película.
Fue hace un año desde que su vida tomó un rumbo inesperado. Aquella noche, la familia de ambos se había reunido, los sobrinos, primos, abuelos, tíos, era una fiesta en casa; sólo faltaba él. Tenía que esperar treinta minutos, el vuelo se había retrasado, ¡maldito trabajo!, pero él le aseguró que sería la primera persona a quien abrazaría. Pero no fue así.
Diez para las doce, se levantó del mueble y caminó a su habitación, él dormía plácidamente, sus lindas pestañas rizadas y sus rosadas mejillas inspiraban ternura, era el fruto de su amor, de su único amor. Sacó del ropero el vestido de aquella noche, alistó al pequeño y salieron de la gran casa. Después de recorrer la carretera por algunos minutos, se detuvieron en el kilómetro 567, dejó unas flores blancas en la autopista, sonrió y puso en marcha el motor.
domingo, diciembre 8 |

320

¿Casualidad o destino? Se pregunta sin encontrar respuesta, por más que intenta buscar una explicación, no
llega a una conclusión, ¿cómo paso?, es un misterio. Si le hubieran leído las cartas años atrás no lo hubiera creído, porque esas “cosas” solo se ven en las películas y los libros. La vida real es tan distinta y eso lo ha tenido claro; sin embargo una parte de ella esperaba una historia increíble, mágica, capaz de quebrar sus miedos y reconstruir la confianza.
Hace diez años, empezó un capítulo en su vida que dejó en puntos suspensivos. No imaginó que lunas más tarde, la inspiración se convertiría en la tinta para continuar un libro inconcluso. Líneas matizadas con emociones, sueños, sonrisas, miradas y abrazos, completaban las páginas de una historia con final en el horizonte.
Se conocieron por intermedio de una amiga. La primera vez que la vio usaba un pantalón blanco y un polo azul. El recuerdo de aquel momento quedó tatuado en la memoria del joven universitario; sin embargo, semanas más tarde un muro de indiferencia los dividía. Pese a intentar ganarse su amistad, ella parecía un bloque de hielo, ajena a las intenciones del chico. La figura se repitió en muchas ocasiones, y la pregunta era ¿por qué?
La muchacha se fue a estudiar lejos, sólo regresaba en periodo de vacaciones, pero una noche, la casualidad los puso frente a frente. Un esquivo “hola” se perdió entre la multitud y la música de una discoteca. La probabilidad de volverse a ver no era muy alta; sin embargo, quedaba una posibilidad lejana.
Después de aquella noche, sus vidas tomaron caminos distintos, ella al norte y él al sur. No supieron nada el uno del otro hasta muchos años después. La amiga en común que tenían, los volvió a contactar y desde ese día todo cambió para los dos.
Durante una semana las conversaciones que mantuvieron fueron virtuales porque los kilómetros nuevamente eran cómplices de la distancia. Risas nocturnas eran el aditivo para despertar de buen humor y comenzar con optimismo el día. Se respiraba una atmósfera acogedora y así como un perfume, cada momento vivido se impregnaba en su memoria.
¡Llegó el sábado!, se sentía algo nerviosa y no entendía por qué, tan solo se trataba de una salida inocente. Se miró por última vez al espejo, se acomodó el cabello y tomó sus llaves. Él la estaba esperando. Las horas que los separaban se redujeron a tan solo unos segundos. Estaban nuevamente frente a frente una noche de luna llena.
El reloj había perdido el control, avanzaba más rápido que de costumbre, ¿por qué?, algo pasó mientras conversaban. La química fue instantánea, los colores de un cubo mágico se acomodaron en su lugar en tan poco tiempo, y la pieza que faltaba en su rompecabezas encajó a la perfección.
Bailaron hasta casi el amanecer. Al salir de la discoteca, la imponente luna destellaba en el firmamento, y su reflejo distorsionado iluminaba el mar oscuro. Nada fue planeado, cada paso que daban era espontáneo y dejaba huella.
Las conversaciones se tornaban cada vez más extensas, los mensajes continuos y las llamadas nocturnas dibujaban una sonrisa en sus labios al terminar el día. En tan poco tiempo lograron establecer una conexión única que se fortaleció con el transcurso de las semanas. Y cuando parecía que un reencuentro se veía lejano, una cálida cena de noviembre puso sus caminos en paralelo.

Frases perfumadas de ternura le robaban una sonrisa quinceañera.
                “Sé que estás perdida en la profunda pasividad del sueño… donde espero encontrarte para     robarte una sonrisa que ilumine mi sentir y abrigarme a tu mirada para no despertar y        terminar              con esta bella ilusión”…
J.
                “A lo lejos en el horizonte los colores del cielo anunciaban que el día llegaba a su fin… la             tímida luna asomaba su silueta… sabiendo en su interior que esa noche en especial no        sería      quien más brille en el firmamento… de pronto aparecieron unos bellos ojos marrones             enmarcados en una hermosa mirada… la luna resignada contempla la encantadora sonrisa   de esa bella dama que a la noche iluminaba”…
J.
Las despedidas se hacían cada vez más largas y los sueños eran el único lugar donde podían encontrarse. En las noches de desvelo la inspiración pintaba de colores toda la habitación, y era imposible no imaginar historias y plasmarlas en una hoja de papel…


To be continue…
lunes, diciembre 2 |

APARENTEMENTE DISTINTOS



A veces la gente se coloca tras una careta para ocultar sus verdaderos sentimientos y emociones, no se muestran tal como son porque no quieren ser heridos, evitan confiar en el resto porque no creen en su lealtad, esperan que sea recíproco, pero muchas veces una desilusión o decepción puede cambiarlos por completo. Todos tenemos un punto de quiebre en nuestras vidas, la huella que quedará impresa, la cicatriz en nuestra piel, siempre existe un por qué antes de un qué. El amor, el odio, la desesperación, nos llevan a cometer acciones que muchas veces se creyeron imposibles, inalcanzables, algunas de ellas buenas, otras malas; pero al final de todo son experiencias de las que aprendemos.

Para los hombres, PaolaRivasplata era una chica atractiva, de una figura de impacto, una piel de seda, ojos color esmeralda adornados de pestañas naturalmente rizadas y cabello rojizo ondulado, musa para muchos de ellos, por otro lado, era la envidia de las mujeres. Trabajaba como anfitriona y modelo, pero su último trabajo era distinto,sin embargo no se alejaba de las cámaras, actriz de una serie televisiva con alto rating. Con solo diecinueve años de edad las propuestas en el ámbito artístico estaban a la orden del día y mantenían su agenda saturada, pero eso no impedía que disfrutara de su juventud divirtiéndose en las fiestas y paseando por muchas ciudades. Todos sus viajes terminaban en la mejor discoteca con tragos de más y muchas veces una que otra “pastillita inofensiva” para “entonarse” como lo llamaban. Al día siguiente la juerga cobraba factura que ella estaba acostumbrada a pagar; pero lo que no sabía era que aquel viaje cambiaría su vida.

La música era muy buena y la gente bailaba eufóricamente, Paola y dos amigas tomaban unos tragos en una mesa cerca de la barra, al notar la ausencia del mesero, Paola se dirigió a la barra para pedir la carta al barman, su incomodidad fue muy notoria, por lo que el chico se tuvo que disculpar. Mientras revisaba algún trago distinto de los que había ingerido escuchó la voz de un chico que le pidió de favor le alcanzará las servilletas que se encontraban a su izquierda, volteó a mirarlo con una sonrisa burlesca y le dijo que seguramente quería un autógrafo, sin embargo la respuesta del muchacho la desconcertó porque le dijo que sólo le pedía un favor, ella se negó rotundamente, así que el muchacho tomó las servilletas, sonrió, dio las gracias y se retiró dejando boquiabierta a Paola, quien no pudo articular palabra alguna ya que ningún hombre le había dado esa respuesta, siempre era elogios, propuestas, invitaciones pero nadie le había hecho ese desplante.
Hizo su pedido al barman y se dirigió a su mesa para contar lo sucedido a sus amigas, quienes redujeron con sus comentarios al joven que se atrevió a ignorar la belleza de su amiga, más aún las características físicas: no muy alto, no era guapo sin contextura atlética, esto lo minimizaba aún más para las amigas de Paola, quienes lo catalogaban de típico ratón de biblioteca, jamás estaría a la altura, así que cualquier comentario que viniera de él debería ser ignorado, sin embargo Paola se había sentido ofendida.

Parte del elenco de la serie viajaron a Chiclayo  porque participarían en la gran Teletón en beneficio de los niños y ancianos que una ONG apoyaba, pero aún faltaba una semana y la producción del programa creyó que una manera para sensibilizar a su público y que este admirara más a sus personajes favoritos, sería realizar un pequeño reportaje del trabajo que los actores realizaban fuera de cámaras como era el de ayudar a las personas que lo necesitaban.

Domingo por la mañana toda la producción y actores se dirigieron a San Martín, una zona muy peligrosa de la ciudad, sin embargo las personas necesitaban mucha ayuda. Paola quedó estupefacta al ver la realidad, no quiso bajar del carro, con sus lentes negros para ocultar la resaca observaba a los niños despeinados, perros desnutridos, mujeres embarazadas, hombres con cortes en los brazos y cara. Luego de observar por algunos minutos a toda la gente del lugar, llegó otro carro donde se encontraban los voluntarios de la ONG, grande fue su sorpresa cuando vio bajar al muchacho de la discoteca, en su interior dijo: “Oh mygod”, no asimilaba que estaba frente a frente con ese individuo. El chico se presentó como Gabriel, quien estaba a cargo de los voluntarios y de todas las visitas que la ONG organizaba. Llegó el turno de presentarse con Paola, a quien agradeció su asistencia y su participación, así como también esperaba que se sintiera cómoda durante su estadía, ella sólo asintió con la cabeza, luego de su breve presentación saludó a algunos amigos de la producción. Las amigas de Paola se acercaron y comentaron sobre lo triste que era el lugar, sin embargo ella se mantenía callada, una de las chicas le preguntó qué sucedía y Paola comentó que él era el chico del incidente en la discoteca y tendría que verlo el tiempo que dure e reportaje y la teletón, suspiró, se puso un gorro para evitar que el sol dañe su cabello.
Voluntarios y actores estaban reunidos en la escuela de la zona, ellos tenían que ser profesores por ese día y enseñarles a los niños la materia que tocaba, sin embargo Paola no cambiaba su expresión en el rostro que en parte podía ocultar por los grandes lentes negros, se preguntaba a qué hora terminaría toda esa farsa ya que solo quería tomar un baño y dormir porque el dolor de cabeza la estaba matando.Mientras pensaba en lo que haría después del “paseo”, escuchó una voz conocida que le decía que quitara la cara de asco e hiciera lo que el resto de sus amigos hacía, a lo que ella contestó que no era nadie para darle órdenes, se sacó los lentes y lo fulminó con la mirada, Gabriel contestó con una sonrisa, la misma de la discoteca, lo que enfureció aún más a Paola. El ambiente estaba tenso y el productor se percató de su molestia y conversó con ella para tranquilizarla y convencerla de participar al igual que sus amigos en el reportaje, como buena actriz fingió todo el tiempo su alegría al ayudar a aquellos niños.
Al finalizar la grabación, mientras los chicos de producción guardaban los equipos, Paola sentada en el asiento del carro con la puerta abierta tuvo una visita inesperada, era una niña que la saludó, a lo que ella contestó con un frío hola, la niña sonrió inocentemente sin percatarse del fastidio de Paola y le dijo que era muy bonita y cuando sea grande quería ser como ella, Paola simplemente sonrió fingidamente. La madre de la niña vio la escena y se acercó al carro y le dijo:“por trabajar en televisión se cree más que nosotros, nos mira con desprecio y ni siquiera la sonrisa y las palabras de una niña que la admira cambian su semblante, es tan distinta a su madre”. La señora tomó a la niña de la mano y se retiró. Gabriel vio lo sucedido y se acercó a Paola.
-          Dijo asombrado - ¿Qué sucedió?, alguien ha herido tu orgullo o te ha dicho alguna verdad y por eso estás así.
-           Paola prendió su MP3 y se colocó los audífonos- miró a Gabriel - y tú eres una piedra en el zapato.
-          Riéndose frente a la respuesta de Paola - ¿Por qué me odias tanto? Espero que no sea porque no te dije que eras la mujer más bella cuando te vi en la discoteca o porque no inventé frases que subieran el ego. Paola no mires la realidad desde un solo enfoque, intenta verla desde otra perspectiva.
-          Retirándose los audífonos – Ya entendí… eres gay… ahora todo tiene explicación. Por ese motivo llamé tu atención aquella noche y fuiste indiferente conmigo
-          Sonrió – Esperas que todo el mundo gire en torno a ti como si fueras el centro del universo cuando no es así. Por fuera eres preciosa como muchas otras chicas, pero lo que hace diferente a las personas no es su belleza física sino su belleza interior y deberías trabajar en esta belleza más que la otra – se retiró del carro –
Paola nuevamente quedó sin habla, Gabriel la había dejado muda sin poder defenderse, se preguntaba por qué era así, era insoportable, cada palabra resonaba como un eco en su cabeza y la incomodaban, sin embargo intentaría mantener la fiesta en paz porque todo era marketing, promoción y tenía una imagen que mostrar, así que un suceso como ese no iba a interferir en sus planes que esperaba se concreten.

El lunes por la tarde tendría una entrevista en un programa de televisión y debía mostrar su mejor cara y sonreír frente a las cámaras, ser la joven feliz y exitosa que amaba su carrera. Luego de terminada la entrevista salió al estacionamiento, encendió el auto, que no era suyo sino del hijo de su tía, quien temporalmente se encontraba en el extranjero.
Por el momento permanecería en casa de su tía, hermana de su padre, una señora de unos cincuenta años. Llegó a su casa, prendió el televisor y comenzó a hacer zapping, canal tras canal, sin encontrar algo interesante, hasta que finalmente se durmió. Al despertar todo estaba oscuro, solo el televisor prendido, su tía aún no llegaba y la empleada ya se había ido. Se preguntó que podría hacer un lunes por la noche, sus amigos estaban en casa de la enamorada de uno de ellos pero su estómago no soportaría más alcohol. Prendió la radio y buscó alguna emisora con buena música pero todo era común; así que se bañó, se cambió y salió en el carro sin rumbo, dio algunas vueltas por la zona y finalmente terminó en el centro comercial. Eran las diez de la noche y recibió la llamada de una de sus amigas quien le insistió para que vaya a la reunión.
-          Dijo eufórica – oye te estamos esperando, ¿a qué hora piensas venir?
-          Dijo bostezando - no pasa nada Carola, vine a comprar unas pastillas, la cabeza me revienta, tomé demasiado, casi he tirado mi hígado en la mañana. Anoche estuve malaza, no me acuerdo de nada, todo se nubló y escuchar el sermón del productor fue como escuchar la misa.
-          Querida, si te animas ya sabes dónde estamos.
Compró algunas cosas y regresó a su casa, su tía la esperaba con una riquísima cena, pero aún Paola no tenía estómago para comer y solo se limitó a acompañarla, conversar de lo bien que le iba en su trabajo y las propuestas que se le habían presentado. Luego de la cena Paola se despidió y se fue al cuarto, miró la gran ventana, cerró los ojos y quedó en un profundo sueño.

Al día siguiente la luz que entraba por el gran ventanal la despertó, miró el reloj eran las diez de la mañana, había olvidado por completo que tenía que estar en una sesión de fotos con todos los miembros del elenco, vio su celular y encontró llamadas perdidas de todos sus amigos, pero aún estaba a tiempo, tenía media hora para llegar, se lavó la cara, agarró su bolso y salió lo más rápido que pudo, al llegar todos sus amigos estaban conversando y ni luces del fotógrafo. Carola se acercó y le dijo que la estaban llamando para que se fuera de frente a la playa porque el fotógrafo estaba enfermo. Esa misma noche se inauguraría una discoteca, lo cual animó a los chicos. Paola y sus amigos se encontraban en una mesa, el lugar era amplio, la música muy buena y los chicos diez puntos. Como siempre los tragos iban y venían, Paola no se medía, se fue en zigzag al baño, y al salir se encontró con un chico muy atractivo quien le propuso ir a otro lugar, pero ella en su poca lucidez se negó y el joven trató de propasarse con ella, Paola estaba muy mareada como para defenderse, en su borrachera escuchó la voz que detestaba, Gabriel le pidió al chico que se fuera, porque él la llevaría a su casa, al parecer la idea no le gustó mucho y trató de golpear a Gabriel, pero su amigo le dijo que era mejor irse, no valía la pena armar un espectáculo.  Paola reconoció a Gabriel y lo saludó sarcásticamente.
-          Gracias guardaespaldas, ¿cuánto te debo por tu ayuda?
-          Gabriel buscaba las llaves del carro de Paola – No me debes nada – risas – sube mejor al carro.
-          ¿No quieres dinero? – riéndose escandalosamente - ¿entonces me quieres a mí?
-          Encendió el carro – Te llevaré a tu casa, necesitas descansar, duerme mientras tanto.
-          Gritó – no, no, no me vas a escuchar ahora. Tú estás obsesionado conmigo y por eso me sigues a todas partes, ¿por qué no admites que estoy en tus fantasías?
-          Se detuvo porque el semáforo estaba en rojo y sacó una botella con agua y le echó un poco de agua en la cara– Creo que necesitas un poco de agua para que se te quite la borrachera.
-          ¡Eres un imbécil! Ahora me muero de frío por tu culpa. No sabes lo que es respetar a una chica.
-          Se rió – y el tipo de la discoteca ¿sabía lo que era respetar a una chica? – se quitó la casaca – ponte mi casaca para que no tengas frio y cierra la ventana.
-          Cruzó los brazos - ¿Desde cuándo me das órdenes?
-          Era una sugerencia, si quieres enfermarte, problema tuyo
Paola se colocó la casaca y cerró la ventana, no dijo nada más durante el viaje de regreso a casa, solo miró las luces de las calles hasta dormirse. Llegaron a su casa, pero Gabriel no despertaría  a la señora, por lo que decidió buscar las llaves de la casa y llevarla a su habitación, le quitó los zapatos y la cubrió con una manta, en ese momento Paola abrió los ojos y le pidió que se quedara.
-          ¿Quién eres? ¿por qué estás aquí con alguien como yo? He sido una arrogante, desde aquella noche en la disco hasta ahora, me cuesta decirlo pero hace tiempo no pronuncio dos palabras… gracias y disculpa…
-          Risas – Esas preguntas se responderán con el paso de estos días, sé que hace tiempo no dices esas palabras pero siempre es bueno recordar que aunque sean palabras tan cortas significan mucho para quien las dice y quien las escucha. Verás que mañana estarás mejor y lo más probable es que olvides esta conversación, pero no importa, sé que esta noche has progresado.
-          Se sentó en la cama - ¿qué piensas de mí? No digas que soy una chica linda y encantadora porque estoy cansada de escuchar eso
-          Lo importante es: ¿qué piensas de ti?
-          Por favor… es algo que también había olvidado decir…
-          Eres una chica que oculta su verdadero yo, sé tú misma, sé auténtica, no dejes que el pasado cambie el maravilloso ser que eres. Tienes una gran fortaleza que te ayudará mucho a encontrarte nuevamente.
-          No sería difícil enamorarse de ti, pero no eres mi tipo – risas -  pero gracias por tus palabras.
-          Sonrió – No te vayas a enamorar de mí porque no estoy disponible – Y no estás sola, tienes a tu familia y amigos, no dejes pasar el tiempo porque cuando menos lo esperes sí estarás sola y no podrás retroceder los años.
Gabriel cerró la puerta del cuarto de Paola y ella se quedó pensando algunos minutos sobre lo sucedido, sintió que el bloque de hielo de su corazón había comenzado a derretirse. Abrió el cajón de su velador y vio una foto que en la parte posterior decía: Para mi princesa con amor. Sonrió y a la vez sus lágrimas mojaron la almohada, sólo dijo: si estuvieras aquí todo sería diferente, y cerró los ojos.

El miércoles el elenco visitó un albergue que era atendido por monjas y un sacerdote, todos se encontraban en la capilla porque dentro de poco comenzaría la misa. Paola no pensaba asistir, sin embargo Gabriel la convenció ya que hace un año ella no pisaba una iglesia, su argumento fue que no sería de buena educación quedarse fuera cuando todos participaban de la homilía. El sacerdote saludó a los feligreses, pero antes de comenzar dijo unas palabras que la dejaron en shock.
-          Queridos hijos, hace un año lamentablemente perdimos a una extraordinaria mujer que llenó de alegría el albergue con su carisma, su arte, su corazón se llenaba de júbilo cuando conseguíaque los niños y ancianos sonrían, no se sentían solos, ella era parte de nuestras vidas, pero ahora se encuentra con Nuestro Señor Jesucristo. Quienes tienen más tiempo en el albergue recordarán a MarielaSoler de Rivasplata.
Todos los amigos de Paola voltearon a mirarla, mientras ella se arrodilló en la tabla del largo asiento, sus manos taparon sus ojos, lágrimas caían sin detenerse, sintió una fuerte presión en el pecho y un nudo en la garganta le impedía articular palabra alguna, el recuerdo del accidente de su madre donde perdió la vida estaba nítido, el reloj giró en sentido anti horario y el tiempo congelado para ella se derritió, el dolor la envolvió. Carola intentó acercarse al sitio de Paola, pero Gabriel movió la cabeza en señal de negación. Las palabras del doctor cuando dijo que habían hecho todo lo posible por salvarla, apuñalaban incontablemente su corazón, sangraba nuevamente la herida por la pérdida. Estaba vacía, impotente al no poder controlar lo que sentía. Una voz interna la juzgaba porque todo pudo haber sido distinto. Al finalizar la misa, Gabriel se acercó al asiento de Paola y la ayudó a levantarse y sentarse, vio en su mirada un gran dolor, las lágrimas continuaban cayendo pero Paola no decía nada, parecía perdida en el tiempo. Gritó ¿por qué? Y el eco le devolvió la pregunta, miró a Gabriel, quien estaba sentado a su lado y lo abrazó, él correspondió el abrazo. Por algunos minutos ambos estuvieron abrazados, luego ella puso su cabeza en el hombro de él.
-          La extraño y no imaginas cuanto… se fue y me quedé sola. Fue mi culpa, ella estaba lejos de la ciudad y le insistí que fuera a mi premiación en segundo año de estudios de medicina, pero en el camino tuvo ese accidente. ¡Mientras me premiaban por obtener las mejores calificaciones mi madre se debatía entre la vida y la muerte!. Recibía felicitaciones de mis amigos, de pronto la expresión de felicidad en el rostro de mi padre era una mezcla de preocupación y tristeza, me abrazó y me dijo que teníamos que ir al hospital. ¡Gabriel!... toda mi felicidad se derrumbó, mi mundo perfecto se destruyó, mi mamá estaba en el hospital porque le pedí que fuera, era un momento importante y ella no quería decepcionar a su princesa.
-          La miró y le tomó las manos –¡No fue culpa tuya, deja de mortificarte!, tu madre siempre ha querido verte feliz, no seas tu propia juez… Mariela se preocupa y quiere lo mejor para ti. No está presente en cuerpo pero su corazón siempre estará contigo. Sé que esto va a sonar duro pero debes pensar en las consecuencias que traerá consigo si sigues viviendo una vida tan agitada y no lo digo por tu trabajo sino por las fiestas desenfrenadas, ¿cómo crees que se siente tu madre?, tú la amas, la extrañas, y lo mejor que puedes hacer es demostrarle que puedes ser tu misma y no esa chica que has creado.
-          Se levantó del asiento y suspiró–No entiendes nada, no me conoces y no sabes lo que se siente perder a una madre y lo que haga no es de tu incumbencia.
-          Alzó la voz – recuerda lo que te dijo por teléfono antes del accidente – se levantó de la banca y se fue
Princesa sabes que siempre estaré contigo, quiero tu felicidad, sé que cumplirás todo lo que te propongas, triunfaras mi niña, fueron las últimas palabras de su madre. Se preguntó a sí misma: ¿qué demonios estoy haciendo?. Como quisiera que estuvieras a mi lado y me dijeras qué debo hacer porque me siento perdida en el laberinto de mi vida. Cerró los ojos.
Regresó a casa de su tía, cenó y se fue a su cuarto, cogió su celular y comenzó a mirar todos los contactos que tenía, pero se detuvo en uno, Katy, su mejor amiga, hace aproximadamente un año no mantenía comunicación con ella, y algo en su interior le dijo que la llame.
-          El celular timbró – Aló… ¿quién habla?
-          En silencio por algunos segundos – Hola… soy Paola… del cole… ¿te acuerdas de mí? – pasó saliva –
-          ¡Paola Rivasplata! ¡qué milagro! Hace mucho tiempo no sé de ti, pero sé que eres una chica exitosa y me alegra por eso.
-          Sonrió –Digamos que me va bien… y ¿cómo has estado? ¿qué has hecho todo este tiempo?
-          La chamba, sabes que siempre me gustó el diseño de modas y mañana tendré un desfile en pasarella – su voz se apagó – espero todo salga bien
-          No te noto muy animada a pesar que es una gran oportunidad para que tus diseños se hagan conocidos.
-          Necesito más publicidad, pero las modelos que desfilarán no son conocidas y solo tendré auspicios si tengo algunas modelos de peso, por decirlo así.
-          Preguntó tímidamente - ¿crees que Carola, Alejandra y yo podemos participar?
-          Suspiró - no tengo presupuesto para pagarte a ti y a tus amigas, gracias de todas maneras
-          Por eso no te preocupes, tú solo dile a los auspiciadores que iremos, dime la hora y el lugar exacto. Hemos sido mejores amigas, solo que por motivos que preferiría no mencionar ahora me alejé, sin embargo las verdaderas amigas están en las buenas y las malas, para ayudarse.
Katy le agradeció su participación en el evento. Luego de colgar, Paola se preguntaba ¿qué le estaba pasando? Sus amigas pondrían el grito en el cielo y el productor también, pero a estas alturas poco le importaba. Llamó a sus amigas y les pidió que fueran a su casa, pero solo Carola fue, le comentó sobre el evento a lo que al inicio no dio una respuesta muy alentadora.
-          Paola dijo sonriendo - tenemos un desfile de modas
-          Carola emocionada preguntó - ¿dónde? No me ha llegado la invitación, ni tampoco he recibido llamada alguna. Explícame
-          Moviendo los ojos de izquierda a derecha – es el evento de una amiga y le dije que podríamos desfilar – fue interrumpida por Carola –
-          Exclamó - ¡Qué! Voy a desfilar y no me van a pagar ni el taxi, no cuentes conmigo, además no tenías por qué tomar decisiones por nosotras. Debe ser un desfile de mala muerte, cualquier cosa, maquillaje de mercado, y tela de a docena. ¿Qué te sucede Paola? Serías la primera en negarte, realmente no te entiendo. Amistad es una cosa, negocios otra y no los mezclo, disculpa pero no cuentes conmigo, le comentaré a Alejandra si se anima – sonó su celular – Tony… me tengo que ir me está timbrando.
-          Oye no he terminado de hablar, los modelos son exclusivos y si quieres te apuntas, irán todos los medios y sí nos van a pagar, ¿crees que desfilaría ad honorem?
-          Con expresión de seriedad en el rostro - ¿cuánto van a pagar? Mencionas medios y modelos exclusivos… no es cualquier cosa.
-          Katy es una chica muy ocupada y hablamos rápidamente por teléfono, se disculpó por no llamarme antes y enviarme las invitaciones ya que recién llegaba al Perú y se enteró de nuestra estadía aquí.
-          No sé Paola, te llamo mañana, veré a Tony, se reunirán en casa de una amiga de Alejandra, nos vemos.
Era difícil convencerlas, pero seguiría intentando, nada perdía; al fin y al cabo si ellas no iban, podía desfilar sola. Después de un par de horas su tía le dijo que la buscaban y grande fue su sorpresa al verlo en la sala.
-          ¡Tú en mi casa! No me lo esperaba, ¿a qué se debe tu visita?, presumo que quieres ultimar detalles para lo del viernes, pero ahora tengo un asunto en mente que debo solucionar y no tengo cabeza para otra cosa… discúlpame.
-          ¿Te puedo ayudar en algo? Supongo debe ser algo importante porque se te nota preocupada.
-          Se trata de una vieja amiga que tiene un evento de desfile de modas y le prometí que iría con las chicas, pero si no hay dinero ellas no asistirán y quiero apoyarla. Katy y yo fuimos muy buenas amigas pero luego de la muerte  de mi mamá me aislé de todos mis amigos, pero hoy algo me dijo que la llame y lo hice, conversamos por algunos minutos y me comentó sobre el desfile. Hablé con Carola pero con su actitud me lo dijo todo, claro que le inventé que era el gran evento y todos los medios estarían ahí. ¡No debícomprometerme por ellas!, esas tipas no desfilarán, no sé porque las incluí, y lo peor es que le dije que invite a la prensaporque nosotras tres iríamos, si ella les falla quedará muy mal y no confiarán jamás en Katy para otro evento. ¡Me jode que solo piensen en sí mismas!
-          Todo saldrá bien, de eso debes estar segura. Más bien te iba a comentar que no vine a conversar sobre lo del viernes, sino que te vine a buscar para salir, llevarte a un lugar que te va a gustar.
-          ¡Qué misterioso! Pero me gusta la idea, traeré mi cartera y nos vamos.

Pasaron más de cuarenta minutos pero no llegaban al destino, sin embargo estaban muy lejos de la ciudad, era tarde y nadie sabía que ella había salido con Gabriel, Paola se asustó y pensó había sido secuestrada, su corazón comenzó a latir muy deprisa y sus manos se pusieron heladas, no pronunció palabra alguna, sólo se dedicó a pensar en cómo huir ya que lo único que tenía era un lápiz labial, peine, las llaves de su casa y su celular sin línea. Por última vez Paola preguntó dónde se dirigían, Gabriel solo sonrió y le dijo que no se preocupe, estas palabras desataron el pánico en ella, ahora todo encajaba, porque siempre él estaba en los lugares que frecuentaba, se había ganado su confianza, ayudaba en labores sociales, y por ende la policía jamás sospecharía de él como presunto asesino.
-          Paola gritó – ¡Detén el auto! Me has traído con otras intenciones, ahora todo encaja perfectamente, eres un asesino – lo golpeó con su cartera – ¡para!
-          Riéndose - ¡Cálmate Paola! Tienes una imaginación increíble
-          Llorando desesperadamente intentó abrir la puerta sin obtener éxito – ¡No quiero morir!
-          Llegamos, ahora si baja del auto.
-          Retrocedió unos pasos - ¿Qué hacemos aquí?
-          Es el mirador, desde arriba puedes ver toda la ciudad, se puede alcanzar la luna y las estrellas, es realmente increíble; pero por lo visto no me crees.
-          No subiré contigo, tienes planeado algo
-          Rió – Te asesinaré, quemaré tus restos y borraré todo rastro de evidencia. Creo que mis comentarios no ayudan mucho. Sólo te diré algo… nunca te haría daño, es algo que no podría hacer, me preocupo por ti y haría lo que esté dentro de mis posibilidades para que seas feliz… créeme Paola… ¡vamos! Sube conmigo – estiró su mano -.
Había algo en Gabriel que le decía que era de confianza, no sabía por qué estaba con él esa noche, en un lugar tan alejado de la ciudad. De repente su corazón se tranquilizó y sus manos regresaron a la temperatura normal, la mirada de Gabriel le daba paz. No lo pensó más y subió con él. Durante el camino Paola habló sobre su infancia, los momentos increíbles que pasó con sus padres, siempre evitando mencionar el accidente y los cambios que tuvo en su vida luego del terrible incidente; sin embargo Gabriel sabía cómo llegar a Paola y conseguía que ella sea sincera con él y le diga cómo se sentía.
-          Se sentó - ¿por qué no hablas con tu padre? Desde la muerte de Mariela la relación entre ustedes se deterioró.
-          Lo miró asombrada - ¿Perdón? Eso no es de tu incumbencia ¿quién te lo dijo?
-          No es importante, sin embargo – miró el cielo y luego fijamente a Paola - ¿no crees qué es momento de mostrar tus verdaderos sentimientos?, él te ama, te extraña y te necesita; el sentimiento es mutuo pero te niegas a aceptarlo.
-          Frunció el ceño - ¿qué te hace pensar eso? Eres un extraño, nunca estuviste en mi casa y jamás viste como se desmoronó todo – suspiró – no intentes ser un mediador que nadie pidió, ¿o mi padre te contrató para que hables conmigo? Mira Gabriel… tengo mis propios problemas, limítate a solucionar los tuyos.
-          No esperes que sea demasiado tarde… la mayoría de las personas se arrepienten de sus acciones cuando la otra persona no puede escucharla… piénsalo Paola porque nadie tiene comprada la vida, solo estamos de paso por aquí. Recuerda que Dios nos da oportunidades que dejamos pasar y lastimosamente no podemos retroceder el tiempo para aprovecharlas, simplemente debes escuchar a tu corazón, la vida es bella si tú quieres verla así.
-          Le dio la espalda a Gabriel –Luego que mamá murió no continué la carrera porque me sentía culpable, si jamás hubiera obtenido el primer lugar ella estaría ahora conmigo y por eso tiré todo a la borda… el amor por mi madre era más fuerte que el amor por mi carrera – hubo una pausa –se suponía que salvaría vidas y no pude salvar la de mi madre – pasó saliva – mi papá no estuvo de acuerdo porque él sabía que era muy buena estudiante y medicina era mi pasión pero en ese momento se nubló todo para mí, quería pensar que todo era una pesadilla y que al despertar mi mamá estaría tomando un café en la mañana, pero su asiento estaba vacío, su tasa preferida de porcelana guardada – bajó la mirada – la luz se había apagado en mi vida. – Miró la luna – intenté olvidar el accidente saliendo a fiestas, tomando hasta borrar temporalmente ese recuerdo, pero tarde o temprano volvía a la realidad – miró a Gabriel – mi papá estaba muy preocupado porque habían noches que no regresaba a mi casa y me dio un ultimátum, me dijo que tenía que hacer algo productivo con mi vida, no podía abandonarme sin importarme nada, al inicio no le hice caso pero luego una amiga me comentó sobre el casting para la serie y eso me permitió incursionar en el modelaje también, sin embargo fue temporal el distraer a mi mente porque todas las noches el recuerdo seguía vívido. Conocí a otro tipo de gente y me aparté de mis amigos ya que mi objetivo en ese entonces era alejarme de todo lo que pudiera recordarme a mi mamá, trataba de mantenerme la mayor parte del tiempo fuera de casa. Así pasó un año, mi papá  se dedicó cien por ciento a su trabajo, sólo la empleada se dedicaba a la limpieza y lavado de ropa porque nadie comía en casa.
-          Tú papá siempre ha querido lo mejor para ti ¿Por qué te apartaste tanto de él? ¿sólo por qué intento corregir tu estilo de vida?
-          ¡No! Después de seis meses del accidente encontré a mi papá con una tipa, según él era una amiga, pero yo sabía que había algo entre ellos y eso fue la gota que derramó el vaso porque ¡nadie iba a ocupar el lugar de mi mamá!
-          ¿No será que tu papá recurrió a otra persona que lo escuche porque tú lo habías dejado de lado?
-          ¿Ahora soy la culpable porque mi padre está con otra mujer? ¡Por favor Gabriel! No intentes cambiar las cosas – hubo una pausa – Si quiere estar con su amiga que siga con ella y yo haré mi vida
-          Date la oportunidad de mejorar la relación que tienes con él. Sufrió tanto como tú por la pérdida de tu mamá, el dolor lo consumía día tras día pero tiene una hija que cuidar quien estaba dejando su vida pasar sin importarle nada, por lo tanto no podía dejarse arrastrar por el dolor. ¿Te das cuenta que tuvo que soportar la muerte de Mariela y tu actitud?
-          Gabriel dejemos el tema aquí… dijiste que me traerías a un lugar agradable y es cierto pero no lo eches a perder con esta conversación.
-          Como quieras Paola… pero recuerda lo que hemos hablado hoy – miró el cielo – la luna está preciosa –
-          Es un cuadro increíble, si fuera pintora retrataría lo que veo – sonrió –
Ambos se mantuvieron en silencio el resto del tiempo que estuvieron en el mirador, la belleza de la naturaleza ofrecía una atmósfera de tranquilidad, paz y armonía. Gabriel miró el reloj y le dijo a Paola que era momento de irse. Al llegar a su casa Paola se recostó sobre su cama y recordó la conversación con Gabriel, siempre la dejaba pensando, en ese momento fue interrumpida por un mensaje de texto, revisó su celular: duerme tranquila que todo saldrá muy bien más tarde, confía en que así será… Gabriel. En ese momento recordó a Katy.

Paola despertó tarde, su tía le dejó una nota donde indicaba que iría a su control médico, ella no pisaba un hospital desde la muerte de su mamá y por eso no le pidió que la acompañara. En ese momento llamó a Carola pero su celular estaba apagado y Alejandra no contestaba, esto la preocupó porque ellas tres estarían presentes en el desfile y si esto no sucedía Katy tendría problemas.
Las horas transcurrían y no se pudo comunicar con sus amigas, faltaban dos horas para la presentación y pensaba en qué le diría a Katy. Llegó al local y no encontró a su amiga, le dijeron que había ido a recoger el vestuario, esto alivió a Paola porque tendría tiempo para pensar en algún pretexto, en ese momento recordó que su mamá le había comentado que una amiga de ella tenía una hija que trabajaba como modelo profesional, pero no sabía cómo comunicarse con la señora y tuvo que llamar a su padre. Trató de ser breve porque estaba contra el tiempo, su padre le proporcionó el número y la dirección. Encendió el auto y marcó el número, contestó la señora Amelia, amiga de colegio de Mariela. Paola llegó y conversó con la señora, era muy agradable y atenta y le dijo que su hija no tardaba en llegar para comentarle sobre el evento.
A los pocos minutos Antonella abrió la puerta y saludó a su mamá, fue presentada y Paola le contó sobre el desfile y le pareció interesante, se alistó y ambas se fueron al local. Todavía no llegaba Katy. Paola cogió el celular y marcó el número de Carola y a los pocos segundos contestó, no se escuchaba muy bien la voz, había interferencia, lo único que pudo decir fue: supongo que no le querrás dejar la primera plana a tu “amiguita” Antonella, a lo lejos escuchó un grito y se cortó la llamada, luego llamó a Alejandra pero seguía sin contestar el celular, lastimosamente no tenía el número de su otro celular.Quince minutos antes de comenzar Katy se acercó a saludarla y le agradeció por su participación.
-          No puedo creer que hasta ayer ningún medio quería asistir al desfile, ahora todos están con cámaras esperando ansiosos, pero no veo a Carola ni Alejandra.
-          Paola intervino – Lo que sucede es que…
Las modelos entraron al camerino con una gran sonrisa en el rostro. Paola se quedó boquiabierta porque no las esperaba. Unió cabos sueltos, Carola ama la popularidad y Alejandra la sigue en todo.
El desfile fue un éxito, luego que terminó el evento, Antonella, Carola y Alejandra se fueron, Paola se quedó un rato más para conversar con Katy, era increíble que hace un año no hubieran tenido comunicación y ahora conversaban como aquellas viejas amigas. El tiempo pasó volando y era momento de irse, el enamorado de Katy le dijo que la esperaba afuera, Paola sonrió, su amiga era muy afortunada de continuar con él porque era un gran chico, Katy le preguntó por su enamorado, Paola bajó la mirada.
-          ¿Qué ha pasado?
-          Las cosas no han ido por un buen camino, todo se terminó, no estoy enamorada de él.
-          ¿Entonces de quién?... Estas enamorada, tu cara lo dice todo, necesitas verte en un espejo
-          No… bueno… no lo sé, recuerdas que te comenté de Gabriel
-          Sí, pero no es tu tipo
-          Suspiró – Con Gabriel todo es distinto, aunque me haga ver la realidad de las cosas es un chico que jamás había conocido. Cuando te caes y te haces una herida profunda, no la debes vendar inmediatamente, sino lavarla y eso duele, arde porque la herida está fresca, pero para que cicatrice tienes que hacerlo – hiso una pausa –mi herida no se había curado estaba solo vendada y llena de tierra, él me ha quitado la venda y ha limpiado esa herida, me ha dolido y no imaginas cuanto, pero siento que está mejor.
-          Amas la medicina, la comparación calza a la perfección – su enamorado la llamó – solo te digo una última cosa, Dios nos pone ángeles para que nos ayuden a encontrarnos cuando estamos perdidos, Gabriel es ese ángel y si te enamoras de él y te corresponde… grandioso porque por tus comentarios es un gran chico, te ha ayudado mucho.
-          Olvidé decirte que aquella noche me dijo que no me enamore de él porque no está disponible, eso significa que debe tener enamorada.
-          Pregúntaselo tú misma para que salgas de dudas – se levantó de la silla – me tengo que ir, gracias Paola, nuevamente estás aquí y eso me alegra.
Ambas se despidieron. Paola se preguntaba por qué Gabriel le había dicho que no estaba disponible, ¿se estaba enamorando de él? Tomó un relajante bañopara no pensar en toda esa situación. Necesitaba conciliar el sueño lo más rápido posible, y que mejor que el agua tibia.

La camioneta del elenco pasó por Paola, subió y preguntó a sus amigos sí sabían dónde irían pero nadie tenía conocimiento. Luego de algunos minutos llegaron a un hospital, Paola bajó del auto y buscó a Gabriel. Salió de otra camioneta con algunos amigos voluntarios, ella lo llamó y habló con él.

-          ¿Qué hacemos aquí? Nadie me dijo que vendríamos a un hospital
-          Ayudamos a personas de bajos recursos y enfermos, lo más lógico es que estemos en un hospital, las áreas de niños quemados y geriatría están a nuestro cargo, así que dentro de nuestro cronograma de actividades está el visitar a estas personas para conversar con ellas y brindarles un poco de alegría porque muchos no tienen visitas de sus familiares
-          Todo me parece muy bonito, un gran labor pero no pienso entrar
-          La miró asombrado - ¿Por qué?
-          Hace un año no entro a un hospital, no puedo es algo que he intentado pero el olor, las enfermeras, los médicos, el sonido del radio llamando al doctor a cierta área, recrean ese momento y no puedo soportarlo.
-          Sonrió - una futura doctora tiene que vencer ese impedimento
-          ¿Qué demonios dices Gabriel? No seré médico y por lo tanto no pienso poner un pie en el hospital.
-          Sé que al final lo harás
Todos ingresaron por la puerta principal, Paola se quedó a lado de la camioneta mirando a todo el equipo de producción y el elenco. Cruzando la avenida había un restaurante. Mientras esperaba su pedido, miraba por la ventana la infraestructura del hospital y cuestionaba su actitud, ¿estaba haciendo mal?, de repente un bullicio llamó su atención. Una señora no podía respirar, su hija gritaba desesperadamente ¡mamá! y el padre pedía ayuda, Paola se quedó estática cuando la hija dijo: mamá sé fuerte, estoy contigo, no te vayas por favor, te quiero. La mujer se encontraba en el piso, si Paola no actuaba, moriría frente a ella, reaccionó,inmediatamente le dio los primeros auxilios, logrando que la señora escupiera el trozo de carne. Al finalizar su apresurada acción la mujer respiró, su hija se tendió en el piso y lloró.
Paola se retiró de la escena y unas enfermeras llegaron con una camilla dondecolocaron a la mujer, en ese momento el esposo de la señora le agradeció por salvarle la vida, ella simplemente sonrió y salió del local. Cruzó la pista y se dirigió al hospital mientras una secuencia de imágenes de lo sucedido se proyectaba en su cerebro. No sabía qué sentía en ese momento, estaba confundida por el suceso porque no imaginó aplicar lo que había aprendido hace un año, todo era práctico, sin embargo ese día había salvado una vida, una familia continuaría unida gracias a su rápida acción.
Caminó hasta llegar a Emergencias donde el padre y la hija de la mujer se encontraban sentados abrazados uno con el otro, Paola se sentó a lado de ellos y les dijo que todo estaría bien, lo peor había pasado y deberían estar tranquilos, de pronto la hija estalló en llanto y abrazó a Paola y con palabras entre cortadas le dijo: “hubiera querido ser yo quien se asfixiaba, en esos momentos darías lo que fuera por estar en el lugar de la persona que más amas, sentirse impotente al ver como la muerte te arranca al ser más preciado para ti, ella y mi papá lo son todo para mí, gracias, has sido un ángel”. Paola se despidió y caminó por los pasillos del hospital, recordando las palabras de la joven. Una voz interrumpió sus pensamientos.

-          Te animaste a entrar, todo es cuestión de voluntad y tomar la decisión.
-          Tenías razón, amo la medicina, puedo salvar vidas, acabo de hacerlo… una familia podrá dormir feliz hoy día. Estuve tan lejos del lugar en el que debería estar. He vivido esta farsa, engañándome con promesas efímeras cuando la realidad es una y he estado huyendo para intentar sentirme mejor y es momento de afrontarla.
Gabriel escuchó atento cada palabra de Paola porque indicaban un cambio, ya no era la misma chica altanera e indiferente de la discoteca, ahora era más humana, madura, centrada, la verdadera Paola y esto alegraba infinitamente a Gabriel porque el hielo del corazón de Paola se había derretido, el muro que la separaba de las personas que la querían se había derrumbado; sólo faltaba que ella decidiera hablar con su padre.
Durante el resto del día estuvieron en el hospital contando cuentos a los niños, conversando con los ancianos, todos sentían un ambiente cálido, no sabían por qué pero estar con esas personas era reconfortarte, llenaban sus corazones de alegría, eran felices viendo reír a los niños, y aquellos ancianos llenos de arrugas no indicaban una vida acabada sino toda una vida llena de experiencias, Carola y Alejandra conversaron largo rato con un señor que les contó historias de su juventud, la sonrisa ya no era fingida frente a las cámaras, sino que nacía de sus corazones.
Al llegar la noche, todos se dirigieron a sus casas, Gabriel y Paola se fueron juntos al centro a comprar algunas cosas que ella necesitaba. Al llegar a casa de su tía, no la encontraron, probablemente había salido a tomar el té con sus amigas. Paola aprovechó y lo invitó a cenar.
-          ¿Cocinas? No te creo, eres puro floro Paola
-          Sonrió – De verdad, mi papá me enseñó, él cocinaba mejor que mi mamá – miró el reloj – Lo llamaré – hizo una mueca – está apagado, insistiré más tarde.
-          Miró la ventana – está lloviendo más de lo común – prendió el televisor
Las noticias indicaban que algunos vuelos se habían cancelado por el clima, sin embargo esto no afectaba en nada a la cena que ambos tendrían.
-          Felizmente viajamos antes porque de lo contrario hubiera sido imposible venir por la lluvia – abrió la refrigeradora – hay huevos, tocino, lechuga, tomate, pollo, muchas cosas – sonrió –
-          ¿Qué experimento harás?
-          Como aperitivo un pollo a la parrilla con queso mozzarella, pimiento rojo, albahaca, todo esto encima de un pan sin levadura.
-          Exclamó - ilcivo italiano, una delicia!
-          No sabía que sabías italiano, me sorprendes – sacó los ingredientes –
-          Sonrió – hay muchas cosas que no sabes de mí
-          Comienza con el listado mientras preparo la comida.
-          Soy un buen bailarín – prendió la radio, tomó por la cintura a Paola y la dio algunos giros – también sé cantar – ¡Y nadie lo buscaba, y nadie lo planeó así, en el destino estaba que fueras para mí! – movió los ojos de izquierda a derecha – puedo recitarte unos versos: “Habla mi corazón, callan mis labios, mis ojos te buscan pero eres efímera como un suspiro y lejana como un sueño,  especial como lo que siento cada segundo del día, e irrepetible como cada atardecer en la playa” – sonrió – sé dibujar también.
-          ¡Eres increíble!, te conozco tan poco pero mi corazón siente que te conoce hace mucho y no sé por qué.
-          ¿Tienes una hoja de papel y lápiz? – preguntó Gabriel –
Paola le alcanzó un pedazo de papel y un lápiz, mientras ella cocinaba Gabriel en silencio hacía trazos en aquella hoja, ambos conversaban y reían como dos viejos amigos que se reencontraban después de mucho tiempo. La cena estaba lista y Gabriel ayudó a poner la mesa, mientras Paola buscaba las velas que su tía guardaba para ocasiones especiales. Gabriel descorchó el vino yle alcanzó una copa, las miradas y sonrisas de ambos indicaban algo más pero que no se podría concretar. Luego de la cena, la ayudó a levantar los platos de la mesa para llevarlos al lavadero, en ese momento se cayó un tenedor al piso, ambos se inclinaron para recogerlo, sus miradas se quedaron fijas por unos segundos y sus corazones se aceleraron, Gabriel recorrió con los ojos cada parte del rostro de Paola, podía sentir su piel sin tocarla, esa mirada que proyectaban sus ojos esmeralda era distinta, cálida, tierna, dulce… Gabriel se puso de pie al recordar que no debía pasar la línea.
-          Debo irme, es tarde – pasó saliva – gracias por la cena, estuvo exquisita. Eres una chica especial, talentosa, sé que tienes un gran potencial y serás una doctora increíble y tus padres y amigos estarán orgullosos de ti.
-          Lo tomó de la mano – No te vayas… por favor… ¿por qué las personas que quiero se tienen que ir? – lo miró fijamente –
-          Bajó la mirada por unos segundos y luego la miró fijamente–Eres tú misma, ya no tienes esa careta que te impedía mostrar la belleza de tu alma, no solo eres hermosa por fuera sino que tu alma es un jardín de rosas en primavera iluminadas por los rayos del sol – sonrió – siempre estaré contigo cuando me necesites, no dudes nunca de eso, seré tu ángel guardián. Siempre me encontrarás en cada atardecer. No olvides hablar con tu papá, sé que de ahora en adelante todo será distinto y mejor – Le dio un beso en la mejilla, abrió la puerta y se fue –.
Paola se quedó inmóvil por algunos segundos y salió corriendo pero Gabriel ya no estaba, solo la lluvia era su acompañante aquella noche que parecía no terminar, alzó la vista al cielo y dejó que el agua mojara su rostro, luego agachó la cabeza y se preguntó por qué Gabriel se había ido cuando sentía su corazón más cerca. Su tía llegó y se asombró al ver a su sobrina empapada bajo la lluvia. Ambas entraron a la casa y cuando Paola se disponía irse a su cuarto, su tía le preguntó si se había comunicado con su padre, pero Paola le dijo que lo había llamado sin embargo el celular estaba apagado, de pronto el rostro de su tía cambió y Paola se asustó y preguntó el porqué de su angustia, a lo que la señora respondió que él había llamado en la mañana diciendo que viajaría pero al cambiar el clima, los vuelos se cancelaron y la llamó en la noche cuando estaba con sus amigas diciéndole que estaba manejando en auto y en la mañana del sábado estaría en su casa; al escuchar esto, Paola se quedó sin habla, recordó el accidente de su madre y corrió a buscar su celular, pero se había quedado sin batería, lo conectó al toma corriente y verificó que tenía llamadas perdidas de su papá y un mensaje de voz que decía lo siguiente: “Mi amor, sé que las cosas no son como antes y que me he equivocado al no hacer algo para que volvamos a ser más unidos, no puedo continuar apartado de ti, hijita, así que decidí buscarte para que estemos juntos, además el domingo es un día muy importante para ti porque participarás de un evento que has estado esperando y quiero estar contigo ese día, supuse que no tendrías tiempo el domingo y por eso decidí llegar el sábado, te amo princesa”.  Paola dejó caer el celular y cerró los ojos pensando lo peor, la misma historia no podía repetirse dos veces. Recogió el celular e intentó llamar a su papá pero el celular estaba apagado. Se fue a la sala y se sentó en el mueble, su tía le dijo que esté tranquila ya que su papá llegaría bien del viaje, sin embargo Paola decidió quedarse a esperar en la sala mientras su tía se fue a su cuarto. Las horas pasaban y el celular continuaba apagado, el sueño poco a poco la comenzó a vencer pero para evitarlo ella tenía una taza de café cerca, vio el reloj y eran las cuatro de la mañana, de pronto escuchó una voz: “Mi amor”… miró a todos lados pero no había nadie, nuevamente escuchó la voz y está vez la reconoció, era de su padre, “princesa”. Abrió los ojos y vio a su papá a lado, Paola lo abrazó con todas sus fuerzas y lágrimas cayeron por su rostro.
-          Dijo con voz entrecortada - te extrañé papá, no me dejes por favor, quédate conmigo… he sido una egoísta, perdóname… jamás debí alejarme cuando más nos necesitábamos, luego del accidente me sentí perdida, quería huir de todo lo que recordaba a mamá, me aislé sin darme cuenta que no solo me hacía daño a mi sino a ti y a todos los querían ayudarme a superar esa terrible pérdida – abrazó con más fuerza a su padre – te amo papá y no quiero volver a separarme de ti
Ambos lloraron y tuvieron una larga conversación hasta que finalmente quedaron dormidos en el sofá, al levantarse la hermana del padre de Paola, vio a su hermano junto a su hija  y sonrió, por fin ambos unieron sus corazones, el amor por Mariela los había reunido y esta vez nada los separaría.

Se cambiaron y salieron a almorzar, el señor Rivasplata, su hija y su hermana. La felicidad reinaba en su hogar pero un incidente cambió el soleado sábado. Los tres cruzaban la pista y de pronto el gorro de Paola cayó en la pista, se agachó para recogerlo, en esos segundos escuchó el claxon de un auto y todo se oscureció.
Abrió los ojos y vio a su madre sentada a su lado, le sonrió tiernamente y acarició su rostro, Paola no podía creer que por fin estaba junto a ella, sus ojos se llenaron de lágrimas, madre e hija se habían reencontrado.
-          Te extrañé mamá – suspiró – me has hecho mucha falta desde tu partida – la abrazó – he cometido muchos errores – fue interrumpida –
-          Lo sé princesa, pero sé que has aprendido mucho estos días y es momento de regresar – sonrió – tu papá te necesita y tienes una tarea por cumplir, muchas personas te lo agradecerán.
-          No me quiero ir – lloró – quiero quedarme contigo – se aferró a su madre –
-          Pequeña… es momento de regresar, eres muy joven para quedarte aquí, tienes un futuro brillante. Prométeme que cuidarás a tu papá y siempre seguirás siendo auténtica, no dejes que nada ni nadie te cambie.
Bruscamente Paola abrió los ojos y vio alrededor suyo enfermeras y doctores que intercambiaban palabras que no entendía, se sentía cansada y le dolía el cuerpo. Los médicos la revisaron y permitieron el ingreso de su padre con quien mantuvo una conversación. Se enteró de algo que la dejó sin palabras. Estuvo aproximadamente una semana en comaporal accidente que tuvo la madrugada del domingoporque fue atropellada cuando salía de una discoteca en la madrugada, esto confundió a Paola porque se preguntó qué fue lo que vivió durante toda la semana ¿un sueño?. Luego de permanecer algunos minutos con su padre, Carola la visitó y le preguntó cómo se sentía, pero ella la interrumpió preguntándole por Gabriel, a lo que su amiga respondió que no lo conocía, Paola le pidió que le dijera que había hecho durante toda la semana con el elenco y Carola le comentó sobre la visita a los niños, el albergue y el hospital, esto le desencadenó una crisis nerviosa porque no entendía el por qué ella había ido a aquellos lugares cuando estuvo en coma.
Media hora más tarde Katy ingresó a la habitación, quedó sorprendida porque desde hace un año no tuvo noticias de ella, pero gracias al noticierose enteró del accidente y estuvo pendiente esos días en la clínica, excepto el jueves porque tenía un desfile.
Al finalizar las visitas, Paola llamó al hospital donde la señora del restaurante fue hospitalizada, y el resultado fue positivo, el viernes una mujer ingresó por asfixia, el hecho ocurrió en un restaurante y una estudiante de medicina le dio los primeros auxilios, fue increíble porque la muchacha no se explicaba cómo lo hizo, solo sintió que debía hacer algo y siguió lo que decía su corazón.
La tarde murió y Paola necesitaba encontrar a Gabriel porque era la única persona que podía explicarle lo que había sucedido pero nadie lo conocía. Fue interrumpida por la enfermera de turno quien le midió la presión y le preguntó si necesitaba algo a lo que Paola respondió un lápiz y papel, minutos más tarde en la soledad de su cuarto y mirando el manto negro vestido de estrellas a través de la ventana escribió una carta: ¿Será una eternidad suficiente para olvidar que algún día fuiste luz en mi constante oscuridad, arcoíris después de una tormentosa lluvia? Increíble resulta que lo imposible se convirtiera en realidad, perfecto extraño que interpretó mis pensamientos y descifró mis sentimientos de manera exacta. ¿Cuál fue tu verdadera intención al interrumpir en mis sueños?
Cierro los ojos y visualizo cada momento, escucho cada palabra en tiempo presente, no es un eco estridente ni melodías al tocar el piano, son solo palabras que deleitaban al unirse en frases imborrables que escondían un mensaje muchas veces confuso y distante. Aún me pregunto ¿quién eres?, un recuerdo tal vez, un sueño… ¿Por qué llegaste a mi vida como el mejor amigo y te marchaste como un intruso? Entraste por la puerta y te fuiste por la ventana, por la cual, ahora el brillo del sol me despierta cada mañana y por donde veo el arcoíris que viste de color en un cielo azul despejado. Mi vida es ahora distinta, el cielo gris desapareció. Me pregunto ¿dónde estás Gabriel? Colocó el papel en la mesa de noche y cerró los ojos, esperando un milagro el día siguiente.

El trinar de un pajarito en la ventana la despertó y Paola miró el reloj, ocho de la mañana, probablemente la enfermera no tardaba en llegar, en ese momento algo llamó su atención, era su retrato en una hoja de papel, lo miró asombrada y se dijo a sí misma que tenía que hacer algo, así que se cambió apresuradamente, cogió su bolso y salió del hospital sin ser vista, tomó un taxi rumbo a la playa donde sabía que lo vería. Se bajó del auto y se dirigió a la orilla de playa y dijo: Sé que fuiste real, nada de esto fue un sueño y prometiste estar conmigo cuando te necesite – miró el horizonte y continuó – este dibujo no apareció por arte de magia –caminó con dirección al mar – sé que estas cerca, puedo sentirte y sé que mientras más me aleje de la orilla te tendré más cerca – el agua se encontraba más arriba de su pecho, de pronto sintió que alguien tomó su mano -. Gabriel estaba a su lado, era real, no deliraba, ambos se miraron y él la condujo fuera del agua, se sentaron y conversaron. El sol resaltaba los ojos dorados de Gabriel, increíblemente bellos, sus mejillas rosadas por el calor del sol, ambos se miraron por tiempo indefinido hasta que Gabriel rompió el silencio.
-          Sé que quieres respuestas Paola y te las daré – la tomó de la mano –estuviste en coma y durante ese periodo fui tu guía espiritual, mi misión era ayudarte a superar la pérdida de tu mamá, recuperar la confianza y seguridad en ti misma, así como también mejorar la relación con tu papá – hizo una pausa – y cumplí mi misión en la tierra como tu ángel guardián, era momento de irme y dejarte continuar con tu vida – paso saliva – no podía quedarme, no me era permitido.
-          Aquella noche en mi casa tus ojos me decían que no querías irte, sentí en ese momento una energía rodeando nuestro espacio, una luz que iluminaba cada rincón de mi corazón y sé que tú sentiste lo mismo – hizo una pausa – ahora entiendo porque me dijiste que no me enamorara de ti y que no estabas disponible, ese era el motivo.
-          Tu espíritu estuvo presente en todos los acontecimientos, aquel día viste a la señora asfixiarse y tu espíritu ingresó al cuerpo de aquella estudiante de medicina para darle los primeros auxilios a la mujer, y lo del evento del desfile de modas tu amiga te lo explicó – hizo una pausa – y todo lo que le dijiste a tu padre, él lo escuchó en un sueño – fue interrumpido -.
-          El rompecabezas se unió, ahora entiendo todo, pero algo salió mal y tú lo sabes, no tengo porque decirlo, solo me queda darte las gracias porque contigo aprendí mucho – puso su mano en el pecho – lo siento en el corazón – le dio un beso en la mejilla a Gabriel, cerró los ojos y se fue -.
-          ¡Espera Paola! – la agarró del brazo – tienes razón algo no estaba previsto, me enamoré de ti – la miró fijamente – un fuego intenso meconsumía cuando tuve que despedirme aquella noche, me sentí impotente al verte salir de tu casa esperando encontrarme pero lo mejor era que no me vieras – sonrió – me dijiste que no era tu tipo pero todo escapó de nuestras manos
-          Tú cambias vidas y yo salvo vidas – se acercó más a Gabriel – mientras curas el alma yo curo el cuerpo – lo miró fijamente – hay personas que nos necesitan y tenemos una responsabilidad que cumplir – pasó saliva – son misiones aparentemente distintas pero tienen mucho en común.
-          Gabriel señaló el cielo – él sabe qué es lo mejor, nunca se equivocaría
El sol estaba por caer, Paola y Gabriel se fundieron en un beso,miraron el atardecer tomados de la mano, el tiempo se detuvo para ellos y en su interior sabían que el destino era incierto, solo Dios sabía qué sucedería después. Paola cerró los ojos cuando el sol desapareció entre las aguas y sintió la brisa acariciar sus mejillas, volteó, pero Gabriel ya no estaba - solo dijo - mis ojos no te ven pero mi corazón te siente – sonrió.

FIN