domingo, agosto 30 |

EL AYER Y EL HOY

Todos recordamos al primer amor, el tiempo en el que sentíamos las maripositas cuando lo (a) veíamos pasar por nuestro delante, la sonrisa que nos derretía, todo a nuestro alrededor era perfecto cuando esa persona estaba junto a nosotros; aquel momento indescriptible donde las palabras van y vienen… se viven momentos mágicos los cuales a pesar de los años son imborrables. La sonrisa tímida y nerviosa en muchos casos delatadora, de los chiquillos que comienzan a sentir ese “algo” que no pueden explicarlo con palabras.

A mis 16 me miraba al espejo y decía: “hablamos de todo, nos reímos de cada sonsera, y el tiempo no se siente pasar cuando estamos juntos… ¿por qué me pregunto que estará haciendo?... ¿por qué no está en el msn?... ¿por qué pongo la cara de tarada cuando me acuerdo de su sonrisa?... ¿por qué quisiera estar siempre entre sus brazos al finalizar un abrazo?... ¿por qué cada beso de despedida es tan corto?.

Desempolvando mi bandeja de entrada encontré algunos mensajes y fotos de hace muchísimo tiempo atrás que ya había olvidado con todo el trajín diario, la universidad, los proyectos, los nuevos amigos y entre otras actividades que mantienen mi cabeza ocupada. Un flashback de recuerdos me dejó sonriendo por unos segundos mientras leía aquellos mensajes y veía fotografías que no recordaba haberme tomado… sacando la lengua, poniendo la uve en la cabeza del amigo del costado, todos sonriendo para la foto… y a mi lado el que me traía en las nubes. Aquellos momentos que me hicieron suspirar, reír, cantar, escribir versos algunas veces alegres y otros tristes; los conservo en mi corazón.

Años después lo veo, no ha cambiado mucho, sigue bromista, loco, alegre… y la química de los viejos amigos no ha cambiado; discusiones, verdades incómodas, distanciamientos fortalecieron más lo que de amor regresó al sólido estado de la amistad. ¿Qué has sido de tu vida?... ¿ya te casaste?... entre bromas estas preguntas volaban en el ambiente tan cómodo y conocido en el que me sentía. Ahora cada uno ha hecho su vida, tú al sur y yo al norte.

sábado, agosto 15 |

LO QUE DEBEMOS SABER

Algunos dirán que exagero o me tildarán como mis amigos: de la “loca cero calorías” pero no es sólo por motivos estéticos que uno debe preocuparse de su alimentación sino que es sumamente importante comer sano para tener una buena salud. Quien no ha comido un KFC o una pizza familiar un viernes o sábado por la noche cuando no hay fichas o la gente no está muy animada de salir a tonear a las discotecas más sonadas de la ciudad, que mejor que disfrutar de una película o una pequeña reunión en casa para ahorrarnos las entradas y el alto precio de las bebidas fuera de casa. Pero ¿alguien ha pensado la cantidad exorbitante de grasas transaturadas que ingerimos sólo en esa noche? Las respuestas serán: no, ¿para qué pensar en eso si la estamos pasando bacán?, esas cosas son huevadas, ya el lunes lo quemo en el gimnasio… he escuchado infinidad de veces este tipo de respuestas… donde la agredida he sido yo… “morirás de sana”…
Nuestro cuerpo necesita grasas, ya que nos aportan energía para realizar nuestras actividades diarias como estudiar, trabajar, correr, nadar, etc., pero necesitamos conocer el tipo de grasas que debemos consumir si queremos tener una vida prolongada y no padecer de enfermedades al corazón, articulaciones, sobrepeso, entre otros. Aquí les citaré algunos ejemplos de grasas trans: el riquísimo pan, el exquisito queque de cumpleaños, las golosinas, las papitas, mantequilla y que decir del aceite entre comillas llamado “vegetal” el cual debería ser llamado “hidrogenado”… está escrito en la etiqueta “cero colesterol”… pero si el aceite es vegetal no debería contener colesterol… tristemente el proceso por el que pasa desde que es recolectado como semilla hasta que se encuentra en nuestra cocina no es nada alentador; necesitan un disolvente para extraer el aceite llamado hexano o heptano (altamente tóxico ya que el disolvente son derivados del petróleo). El video muestra el proceso de extracción y refinación de aceites el cual está detallado en el libro: La gran revolución de las grasas por Sacha Barrio Healey, el cual les recomiendo.
Así como nos preocupamos por la ropa que usamos, que maquillaje nos favorece, o el nuevo corte de moda; también sería bueno preocuparse por lo que se ingiere. No se trata de una figura esbelta y de un estómago plano, sino de gozar de una buena salud.





domingo, agosto 9 |

UN AMOR PARA RECORDAR

Luego de seguir de cerca una historia de amor que se convirtió en una de terror como dice la canción "Eclipse total del amor", la protagonista me pidió que relate su historia, la escribí en primera persona, aquí va...
Todo estaba bien, pero llegaste tú… en el momento menos pensado, cuando solo miradas esquivas era lo único que había entre nosotros… jamás imaginé que lo que comenzaría como una amistad, y luego una historia de amor se convertiría en un cuento sin final o con un final que no deseo escuchar.
Muchas cosas decían de ti, las cuales no creí porque me mostrabas a alguien completamente distinto… no eras la persona que todos pintaban… eras el chico de la sonrisa pícara, de la mirada traviesa… no tenías miedo de lanzarte a la vida… siempre lograbas robarme una sonrisa a pesar que eras el único que me sacabas de mis casillas… nunca te vi triste… eras el chico rodeado de amigos, el alma de la fiesta, alguien fuerte… pero ¿Qué había detrás?... ocultabas las tristezas con la máscara de la alegría… no dejabas que el dolor de tu corazón se reflejara en lágrimas… tu voz nunca se quebró.
No olvidaré al loco que con su guitarra interpretaba melodías a mi corazón y cada acorde alimentaba la ilusión que crecía en él. No necesitaba un reloj cuando estaba contigo… adoraba ver caer la noche a tu lado aunque no hablemos, solo mirándonos a los ojos… aquellos que no mentían, era un jake mate en el ajedrez del amor. Tus brazos rodeaban mi cintura y los míos tu cuello en cada despedida que cada noche se hacía más larga.
Todo era tan perfecto que me asustaba… tenía miedo… era un presentimiento al que no puse atención. Pasaron tres meses y el encanto del cuento de hadas desapareció… ¿qué te pasó?... me lo pregunté sin encontrar respuesta… ¿quién era la persona que tenía en frente? Los pétalos de una rosa marchita yacían en un florero olvidado…
No podía esperar como Penélope esperó a Odiseo… por más amor que sienta, tu indiferencia y tu poco interés me hacían daño… quería que regrese el chico de quien me enamoré porque tenía delante mio a un extraño, alguien que no tomaba en cuenta mis sentimientos… que me hacía daño; pero para todo hay un límite… puse el punto final… Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde… lo comprobé… quieres volver a pintar mi mundo después que lo dejaste gris, pero no tropezaré con misma piedra.
miércoles, agosto 5 |

TAZA DE CAFE EN INVIERNO

¿Cuánto tiempo ha pasado?... meses, años; la verdad es que he perdido la cuenta pero el recuerdo sigue nítido como si fuera ayer la última vez que te vi. No negaré que en un inicio te odié a más no poder y deseé no volverte a ver… pero las travesuras que entreteje el destino no son calculadas, y siempre en el momento menos pensado te encontraba nuevamente en mi camino cuando te imaginé a kilómetros de distancia. Eres como el viento, siempre está ahí, algunas veces sopla más fuerte y otras no, así como tu recuerdo en temporadas de invierno se acentúa y en verano es más fácil de sobrellevar.
Del amor al odio si que había un paso, un paso que me obligaste a dar, paso que me negaba a aceptar, pero que finalmente se convirtió en el sentimiento que me invadía cada vez que te veía; eran tus palabras y acciones tatuadas en mi mente que me impedían liberar mi corazón de las ataduras del rencor. Esa última carta perdida entre las páginas de mi diario, en el último cajón de mi velador que jamás pude romper era el único recuerdo material que conservaba, ¿tortura?, ¿masoquismo?... no lo sé, pero lo que sé es que al leerlo me impedía caer nuevamente en las garras del ser que una vez amé.
¿Ahora que siento?... ¿qué sentimiento me invade cuando te veo? No tengo la menor idea cual sería porque aun no te tengo en frente; ¿qué te diré?... ¿pasaré nuevamente por tu lado sin mirarte?... ¿estaremos en guerra fría? ¿Cuántas lunas llenas más tendrán que pasar para verte de nuevo? Realmente he perdido la cuenta de tantas noches frías mirando a través de la ventana el cielo despejado y la luna brillante esperando que todo lo que viví sea una pesadilla… mi almohada ha escuchado tantas confesiones desde lo más profundo de mi corazón, de un corazón que estaba en llamas, pero que el frío de tu indiferencia lo convirtió en un bloque de hielo. ¿Te olvidé? No… que haya cerrado con candado el baúl de los recuerdos en mi mente no significa que todo lo vivido se haya esfumado como el vapor de una taza de café, los buenos recuerdos son el azúcar que la endulza… pero tú te excediste en el café… El perdón es el agua que hace falta a este café… Y ahora en este invierno que es cada vez más frío por fin podré tomar el café que en un inicio fue amargo.