lunes, septiembre 17 |

OSO PANDA


Todo se quedó en silencio. Llegó a su cálida habitación pero con la sensación de ausencia. Ya no sentía frio, la cena estaba servida, pero aún en su cabeza estaba el recuerdo de un abrazo prolongado que desafió a la gélida noche. Pudo sentir los latidos de un corazón que no le era extraño, por el contrario, le era muy familiar. La comida estuvo deliciosa como siempre y los trabajos pendientes de la oficina estaban sobre la mesa esperándola, pero ella ni los miró.

Las palabras que él le dijo, se repetían como eco en su cabeza. Aquel momento se había tatuado en su memoria, y la sensación de frio nuevamente regresó al imaginar que estaba sentada en aquel escalón angosto de una casa por la que pasó en muchas ocasiones.

Las rejas de la puerta dejaban una marca de sombra en el rostro de aquel chico como si fuera un antifaz, la luz amarilla del poste resaltaba el color de sus ojos, no tanto como el sol en cada atardecer, pero esa iluminación nocturna le daba un brillo especial que no le era indiferente.

Sacó de su cartera un par de hojas escritas a mano, dos letras distintas, dos historias que formaron un solo relato, dos personajes con distintos narradores que cambiaban a su antojo el destino que uno había elegido para el otro.

Mientras releía la historia escuchaba esa canción de Oasis que tanto le gusta. La imaginación puede llegar tan lejos y pasear a su antojo en los escenarios que ella elija. Nuevamente sonrió al recordar el abrazo de oso panda.

2 comentarios:

Emilio Espinal dijo...

El oso panda, cuya vida es mucho más corta que el resto de los otros osos, realiza sus actividades muy pendiente de aprovechar mejor el tiempo debido a su envejecimiento temprano, sus abrazos son pausados y prolongados, cálidos y sinceros, no sólo con sus crías sino con otros osos de su entorno, cada abrazo del panda es proporcional al tiempo que le queda de vida...

fuente: Animal Life code

Agustín Francisco Pinillos Sosa dijo...

La canción de Oasis es "Wonderwall", casi la puedo escuchar en el silencio mientras leí el relato...