viernes, septiembre 7 |

ESPEJITO ESPEJITO


Esta noche no es fotocopia de ayer, ni antes de ayer. Cerré los ojos  y el silencio encapsuló mi habitación. Aún sentía el sabor de la manzanilla en los labios y el calor de la infusión me abrazó, por fin mis manos dejaron de ser dos bloques de hielo.

Releí algunas frases escritas en un viejo diario, conversé después de mucho tiempo con el espejo que todas las mañanas me miraba mal humorado, como esperando que le preste atención. Esta noche tenía una cita con él.

“¡Cuanto tiempo sin saber de ti!, me has abandonado por ¿el trabajo?, ¿los estudios?, ¿los amigos?, esos serán los pretextos más próximos que saldrán de tus labios”, fue lo primero que me dijo. Me conocía muy bien, por algo nos contamos todo, es el único que me da las respuestas que no quiero escuchar, pero que finalmente me susurra al oído.

Conoces los motivos y estaría de más enumerarlos, pero sabes que en el fondo no me olvido de ti. Basta con cerrar los ojos y bloquear esos pensamientos ásperos que rozan mi memoria para desconectarme y dedicarme solo a ti.
A veces quisiera intercambiar de lugar y ver desde aquella perspectiva, sabes que en muchas ocasiones no es fácil, pero sigo tus consejos, esos que son top secret, sonríes, y eso me gusta, recordaste algo, eso debe ser.

¡Te cuento, oh sorpresa!, relatos ajenos llegaron a mi buzón por casualidad, tenía remitente pero no destinatario, no importa, los leí hasta que el último trago de esa rica infusión en mi taza rayada me enfrío el cuerpo.
Las manecillas del reloj no martillan mi cabeza de noche, solo lo hacen a la luz del día, cuando todos corren, hablan rápido como si fueran robots programados  por un mismo sistema. Me han instalado la versión de prueba, pero mi sistema no es compatible, ¿o será el virus de la libertad? ¿Tú que dices? Te noto cansado espejito, espejito, yo también lo estoy.

Hoy nuestro nuevo amigo, el remitente inesperado nos acompañó en nuestra conversación, sus relatos acariciaron las cuerdas del arpa de la inspiración que temporalmente quedó guardada en ese viejo baúl que no me gusta.

Fue una noche interesante, diferente, relajante, me gustó conversar contigo. No me ausentaré, pero tampoco lo prometo. 

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