lunes, octubre 19 |

MI ENAMORADA: MI PEOR PESADILLA PARTE II

Llegamos a su casa y nos sentamos, nuevamente el celular, pero esta vez Diego tomó otra actitud; contestaba el celular pero lo ponía en el mueble, tomaba un par de tragos y nuevamente agarraba el celular y decía: “mi amor… por favor… ya me está doliendo la cabeza”, y la chica enojada colgaba.
- Tu actitud me saca de onda – dije -
- ¿Por qué lo dices? – dijo asombrado Diego –
- Porque mis amigas son capaces de cancelar cualquier plan con nosotras si sus enamorados se ponen caprichosos y no quieren que se reúnan con nosotras. Veo que en tu caso es distinto, tú le das preferencia a la amistad - dije –
- ¡Claro!... así debe ser, la amistad es para siempre. Además lo que está haciendo Patty no está bien y debe entender.
Después de media hora cuando todo parecía estar tranquilo y por fin la chica se había dado por vencida, el celular nuevamente dio señales de vida, pero está vez ella dejaba correr el tiempo en el celular. Él decía: “gorda… contesta… ¿por qué no hablas?”, este berrinche me causaba mucha gracia, parecía una niña a quien no le compraron su muñeca preferida.
Conozco a chicas celosas, locas, insistentes, pero nunca fui testigo de un caso como este. La llamada silenciosa se repitió por un par de veces hasta que finalmente Diego apagó el celular.

Mi curiosidad sobre la edad de la chica era muy grande, así que decidí preguntar.
- Diego… ¿qué edad tiene tu flaca?
- ¿Cuántos crees? – respondió –
- Quince… supongo – dije –
- (Se mató de risa) Sí – contestó –
- No es cierto… tiene tu edad – dijo Ricardo señalándome –
- ¡Oye!... que atorrante eres – dijo riéndose Diego –
- ¡Aja! Así que 22 años y se comporta como una niña engreída… ¿es hija única? – dije –
- No, ella tiene hermanos – respondió Diego –
- Posiblemente sea así por relaciones anteriores – dije –
- No creo. Pero te cuento una experiencia. En clase apago el celular porque no quiero que nadie me interrumpa pero Patty al no poder comunicarse conmigo llama a mi compañera para saber si estoy en el salón; cuando sabe que estoy en clase se queda más tranquila – dijo Diego-
- Y cuando no encuentra a Diego en su casa va a la mía para saber si está conmigo, y si no lo encuentra me interroga sobre su paradero – intervino Ricardo -.

Para soportar toda esta situación durante un año, y otros por más tiempo, hay que estar bien clavado con alguien de lo contrario hace rato hubiera mandado a “la gordita” bien lejos.
Siempre es bueno checar donde está nuestro flaquito pero tampoco somos el FBI. Sólo faltaría usar esposas, pero uno vive como quiere vivir y es decisión propia si se quiere continuar con este tipo de relación.
Hay mucho O2… ¿por qué asfixiarse con tanto CO2?

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