jueves, octubre 1 |

LAS MUJERES SON DE VENUS Y LOS HOMBRES DE MARTE

¿Hablamos en otro idioma o ustedes no captan el mensaje?... ¿Acaso siempre nos descifran como el protagonista del Código Da Vinci descifra el papiro?. La verdad es que no lo sé, pero algunas respuestas las encontraremos en el libro “Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte”. A pedido de una amiga escribí este artículo.

No somos malas ni buenas actrices, así que pintamos, le damos color a nuestras respuestas, esperando nuestro mensaje sea entendido; por ejemplo Daniel invita a Melissa al cine, pero ella no quiere ir, así que para no dañar susceptibilidades porque es su pata pero es algo espesito y no quiere dar un no rotundo; responde dando prórrogas a la salida: “yo te aviso porque estoy muy ocupada estos días”… aquí va otro caso, Miguel “el afanador” (esos que creen ser profesionales pero sólo son gatitos que juegan a ser tigres) que imaginó tendría una oportunidad con Jessica, la chica más aplicada de la clase. Él le dijo: “No conversamos mucho en clase, ¿por qué no salimos uno de estos días?”, ella contestó: “tengo clases de inglés así que me es un poco difícil, pero uno de estos días quedamos” (en el momento que se retiraba, Miguel insiste); ¿pero un fin de semana podría ser, te voy a ver a tu casa y salimos al cine?... ella respondió… ¿este fin de semana? No puedo porque quedé con unas amigas en ir de compras (pero hay chicos que no entienden), él insistente afanador continuó… ¿pero podemos ir a bailar en la noche?... ella cansada del interrogatorio para una invitación que nunca se haría efectiva, jugó su última carta… es así que contestó… no me gusta bailar y te soy sincera… las películas que están en cartela no me gustan… te llamo y quedamos mejor.
Si Jessica quisiera salir con Miguel su respuesta a la invitación al cine sería: “no puedo este fin de semana, pero que te parece si vamos la semana que viene para el estreno de Luna Nueva”.

Otro ejemplo; Diana conversa con Javier, el chico que le gusta, él siempre entra al MSN y conversan todos los días, pero durante la última semana él no se ha conectado, ella se preguntaba por qué no lo encontraba en línea; de repente la ventanita que decía Javier, comenzó a parpadear, ella escribió: “!te has perdido!, dejaste el vicio ¡que milagro! ¿en qué estarás? ¿Estudiando? Jajaja”, de manera graciosa pero con un objetivo específico, saber por qué no daba señales de vida. No le preguntaría directamente: ¿por qué no te has conectado al MSN?, porque daría a entender que ella ha estado pendiente y eso es lo que menos quiere.

Aquí va otro caso, Karen y Renato son enamorados. Cuando ella quiere algo no se lo dice directamente con todas sus letras, pero sutilmente lo da a entender, y si él es listo captará el mensaje. Pasaban por una dulcería y ella dice: “!Qué rica torta de chocolate!”, en otras palabras… Renato, quiero comer torta de chocolate. Los mismos protagonistas en otro escenario, ambos conversando en la universidad, Karen dice: ha llegado el play land park, dicen que hay nuevos juegos, a mi me encanta el “Zipper“, en otras palabras: quiero ir a los juegos contigo.

Recuerdo la película protagonizada por Willy Smith, “Hitch”, el doctor seducción, que sabía todas las técnicas para conquistar a una chica. Quienes han visto la escena de la ejecutiva rubia y el gordito simpático cuando ella mueve las llaves en la puerta de su casa; eso significaba que no quería entrar aún a su casa. Está en lo cierto, aunque algunas no movamos el manojo de llaves, damos otras señales como conversar lo buena que estuvo la película, y tratar de hilvanar temas de conversación, otra sería nuestra actitud si hubiéramos salido con alguien por no quedar mal, pero que no nos interesa en lo más mínimo… “mi mamá debe estar enojada, nos vemos, bye… te cuidas”, o sino “¡qué fío hace!, gracias por la invitación, nos vemos, bye”.

Dicen que somos vanidosas por naturaleza y creo que están en lo cierto, muchas de nosotras nos hemos arreglado esperando recibir un halago, claro que somos “honestas y humildes” al decir: “me cambié lo más rápido que pude… creo que no me queda bien esta prenda… este corte de cabello fue experimental”… claro que deseamos escuchar: ¡estás fabulosa… ese corte te pelo te queda perfecto… estás preciosa”… pero obviamente no lo vamos a decir.

También están nuestras opiniones sarcásticas cuando estamos celosas, aquí va el caso de Andrea y Manuel, él conversaba alegremente con una amiga del salón y se estaban riendo… Andrea vio que ambos la pasaban muy bien, así que de lejos esperó que termine su entretenida charla, cuando Manuel se acercó para saludarla ella contestó: “mucho ji ji ji por aquí por allá, le caes muy bien… chico sociable, no debería extrañarme… te dejo mejor para que continúes hablando con tu gran amiga”, él preguntó ¿estás enojada?... ella contestó… ¿enojada?... ¿parece que estoy enojada?... no mi amor… como crees…

Estos son algunos ejemplos de pequeñas indirectas que damos pero que muchas veces no son captadas, creo que por eso muchos dicen que no nos entienden, mejor deberían decir: “somos muy lentos para entender lo que realmente quieren decir”.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

honestas... humildes....
lo de humildes si.. lo puedo pasar...
pero honestas nada que ver... siempre hacen y dicen lo que mas le conviene

sany dijo...

jajaja si pz.. los xicos no entiendes español!!!! y q dcir d unas expresion ad+ d ser sordos parecen ser ciegos... jajajaja
jijiji.. pero tb hay xicos realmente xvrs...super buena onda ;)