miércoles, octubre 14 |

MI ENAMORADA: MI PEOR PESADILLA PARTE I

Hace algún tiempo escribí sobre las chicas cuyos enamorados las tienen como aves encerradas en una jaula, obviamente critiqué esa actitud machista. Pero hace algunos días me encontré con un caso que me descuadró.
Muchas chicas ponen el grito en el cielo cuando su enamorado sale con sus patas, en su mente está la frase: “borrachera segura” o basta que ellos digan el nombre de su mejor amiga: “mi amor, hoy en la noche vendrá Ricardo”; para ella RICARDO = TRAGO + RAJE SOBRE ELLA + LAVADO DE CEREBRO. Algunas chicas se enojaran y apagarán el celular pero esa noche conocí el perfil de la enamorada acosadora. Aquella chica que no puede estar ni un minuto lejos de “su bomboncito”, “su flaquito”, “su cuchicuchi”; pero no se dan cuenta lo asfixiantes que son; llenan con demasiado CO2 el espacio de su chico a quien no lo dejan respirar aire puro. Chicas inseguras, celosas, engreídas y según ellas 100% enamoradas, ¿y por eso los pobres muchachos tienen que soportar las llamadas y mensajes a cada movimiento del segundero?.

No acostumbro darles la razón a los habitantes de Marte pero el caso que les contaré me conmovió por lo tanto decidí escribir al respecto.
La semana pasada me reuní dos amigos: Ricardo y Diego aprovechando el feriado largo.
- Ahora ¿qué compramos? - preguntó Diego -
- No sé, puede ser un vodka - dijo Ricardo –
- Puede ser, es temprano aún, fácil encontramos – respondí –
Cogimos nuestras casacas y nos dirigimos a la puerta, en ese momento el celular de Diego sonó, él contestó… por el tono y el cambio de voz, era obvio que se trataba de una chica, para ser más específicos, era Patty, su flaca. “Mi amor… ya quedé con Ricardo… pero entiende… le voy a preguntar… espérame un toque gordita”, se acercó a Ricardo que estaba sentado en el sofá con cara de pocos amigos.
- Vamos a Mecano (discoteca) – dijo con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos llenos de alegría, esperanzado en que la respuesta sería un ¡claro Diego, vamos!, pero toda la alegría se desvaneció como cuando un niño le pide propina a su viejo y este le responde con un NO rotundo - .
- ¡No jodas Diego! – respondió Ricardo –
Cabizbajo, Diego caminó por el pasadizo diciendo: “gorda… Ricardo no quiere… pero entiende… tú ya habías quedado con tus amigos y yo con Ricardo… no lo voy a botar de mi casa, no estaría bien”

En mi inocencia pensé que estábamos incomodando y que posiblemente esta situación provocaría una discusión muy fuerte entre ellos, pero hasta ese momento no sabía el por qué del no rotundo de Ricardo. Luego de unos minutos Diego colgó el celular y salimos con dirección a la bodega más cercana.
- Buenas noches señor, ¿tiene vodka? – preguntó Diego -
- No, sólo cerveza – respondió el tío de la bodega –
Continuamos caminando, prácticamente dimos la vuelta a la manzana y no encontramos rastro alguno de vodka, así que optamos por cerveza. Mientras preguntábamos precios, nuevamente el bendito celular sonó.
- “Gorda… ya te dije que no puedo… por favor entiende… ¡es que no puedo botar a Ricardo!... no me pongas en esta situación… ya hemos hablado temprano… ¿por qué no vienes a mi casa? – hizo una pausa - ¿vez?, te pongo opciones y no quieres”
Frente a mis llamativas interrogantes que adornaban mi cabeza, Diego me explicó la situación, aunque algo me adelantó Ricardo mientras él hablaba por celular.
- Te diré lo que sucede y quiero me des tu opinión - dijo Diego mientras encendía un cigarro, disculpándose antes, pero realmente estaba estresado -
- Claro… normal, cuéntame - respondí –
- Mi enamorada me dijo que saldría con sus amigos y por mí bacán, por mi parte le comenté que me reuniría con Ricardo y una amiga… algo tranqui… un par de chelitas, charlar un rato y luego jatear, ¡así habíamos quedado!, ahora me dice que quiere que vaya a la discoteca pero le digo que no puedo ¡y no entiende!... le doy la alternativa de que venga a mi casa y no quiere… ya no sé que hacer.
En ese momento el celular sonó de nuevo y el mismo guión… “gorda… entiende por favor… pero mi amor… ya habíamos quedado… pero no voy a despuntar a Ricardo… ya hemos hablado ¿cierto?... eso quiero que entiendas… ¡no es que no quiera ir, si no que no puedo!.
Mil veces le dijo que no podía ir pero la flaca no entendía español; no lograba escuchar la respuesta de Patty, pero supongo le diría: “!Claro!... ¡quédate con tu gran amigo Ricardo!... ¡aquí yo estoy pintada!. Chau”. Cien veces se habrán despedido y sin embargo parecía ser el inicio de la siguiente discusión.
Llegamos a su casa y nos sentamos, nuevamente el celular, pero esta vez Diego tomó otra actitud...

1 comentarios:

sany dijo...

wow!!! q asco!!! q estres!!!!
ag!! disculpando la expresion, pero esta en uno mismo dejar q esa situacion se torne en un circulo vicioso dl cual no pueda salir...
espero con ansias la 2da parte jijiji