sábado, julio 11 |

UNA VIEJA CARTA

Mientras hacía una limpieza exhaustiva de los documentos en mi laptop, encontré esta vieja carta... sin fecha... ni destinatario... ¿estaba grave no?

Que puede ser este sentimiento que me invade por completo cada vez que estas cerca de mí, es una mezcla de odio con amor, es la combinación de la confusión la que está dominando mi corazón.
Todo comenzó como un juego, sin filtreos, ni indirectas. Tú tan serio al inicio, parecías tan dulce, pero más adelante me di cuenta que eras un presumido, a quien solo le importa su propia vida. Eres un egoísta, pero que bien te sabes esconder tras la capa de la sonrisita encantadora, que con el soplo sutil de tu convencimiento derrumba la torre de casinos de una supuesta firmeza.
No se por qué te empeñas en hacerme la vida imposible, crees que siempre tienes la razón, y no es así. Eres tan terco, que sabiendo que has perdido, insistes en tener el trofeo de campeón.
No entiendo por qué disfrutas cuando me haces rabiar, sabes que no te logro soportar, pero ya que más da.
Hay algo que me preocupa. Es la maldición del nunca, que creo no se acabará algún día. Dije ni a la esquina contigo, y terminé en el mismo camino que el tuyo; y para ser peor, fuimos más lejos aún.
¿Quién eres?, ¿acaso un demonio tras una carita de ángel, que con una sola mirada puede cambiar mi rutina?. O ¿acaso el dulce bocado que provoca probar, sin miedo a vomitar?
Tengo miedo y lo admito porque mi corazón puede desear una cosa, pero la razón me dice que no cometa alguna locura. Pero es tan difícil entender que eres el maniquí que tiene el letrero solo ver, pero prohibido tocar.
Aroma a alcohol, y humo de cigarro, tentación de un beso con sabor a diversión.
No puedo arriesgarme a un juego sin saber las reglas, porque puede gustarme y no poder despegarme de su adicción.


Ya recordé... jaja... esos tiempos...

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