lunes, julio 6 |

CUERPO Y MENTE

Quisiera desaparecer… ser volátil por unos segundos… olvidarme de todo y de todos los que están alrededor mío… mi mente viaja kilómetros de distancia pero mi cuerpo inmóvil sigue aquí… como una masa inerte que camina sin rumbo... sin destino… sólo como un robot programado… me pregunto ¿hasta cuando caminaré descalza sin sentir el frío?... ¿hasta cuando veré rostros que minutos más tarde olvidaré porque no son importantes?... ¿hasta cuando escucharé voces de conocidos y extraños que no tomaré en cuenta?... Hay momentos en los que estoy aquí… ¿lo notan?... pero mi mente está donde realmente quiere estar… donde siempre quiso estar… cuesta tanto engañarse a uno mismo… pero si se puede engañar al resto y hacer de cuenta que todo está bien y mostrar una sonrisa o hacer alguna chacota… Pero que diferente es quedarse atrapado entre cuatro paredes al llegar la noche… no importa que tan amplio sea el espacio… porque está vacío… tan vacío que sólo los sueños lo llenan y la esperanza de regresar… contar los días para que mi cuerpo esté con mis pensamientos y mi corazón.
Todo a mi alrededor parece tener color… azul… rojo… verde… amarillo… celeste… es una paleta de colores pero si no hay luz no puedo verlos.
Abro los ojos cada mañana y veo el techo blanco… suspiro a resignarme entrar a la rutina de un día donde sé que promete ser distinto al que quisiera… pero ocupo mi mente en toda la agenda programada que distrae mis pensamientos por el resto del día, tarde y parte de la noche.
Las lágrimas se confunden bajo una noche lluviosa… y la luz de la luna llena es testigo de cada monólogo nocturno y la almohada guarda los secretos que sólo se cuentan una vez pero que se recuerdan siempre… a lado el diario bajo llave en la mesa de noche descansa a la espera de una nueva historia… una anécdota que años más tarde al leerla dibujará una sonrisa en el rostro… o dejará caer una lágrima en las mejillas.

Una llamada… esos minutos… son la fuerza… es el empuje que necesito en los momentos en los que creo desvanecer… cuando no sé a que aferrarme… Voces que son melodía en las noches que no puedo dormir, y que mi mente las convierte en secuencia de imágenes de rostros que siempre recuerdo.
A veces sueño que subo una escalera… subo pero no encuentro el final del escalón… de pronto resbalo y caigo a un vacío… es oscuro… y de golpe despierto en mi cama… algunos dicen que esa sensación es porque el alma se desprende del cuerpo…y al regresar al cuerpo se produce un choque… entonces supongo que mi alma está aunque sea por algunos minutos, lo que dure esa siesta de cada tarde, está donde mi corazón se quedó… al lado de las tres personas que más amo en este mundo.

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