jueves, junio 19 |

JUEGO DE NAIPES



El avión estaba por salir, a una hora de la despedida, ella no quería irse y él deseaba que el tiempo se dilatara, pero el pasaje que estaba sobre el tocador no era muy alentador. Él le dijo: ¡te tengo una sorpresa!, ella volteó y lo miró asombrada. No podía descifrar lo que tramaban esos ojos traviesos. 

Sacó de su cajón un mazo de naipes, las barajó y las puso sobre la cama, inmediatamente le pidió que partiera en cuatro y las distribuyera siguiendo sus indicaciones. La joven no dudó en hacerlo, todo era muy interesante e inusual.

Pasados algunos minutos, volteó cada carta del grupo y se dio con la sorpresa de los mensajes en el As de corazón, espada, diamante y trébol. ¿Casualidad?, ¿magia?, ¿cómo lo hizo?, secreto que jamás le contó, solo sonreía tímidamente.

Pero eso no fue todo, él creía en las almas gemelas, decía que dos personas estaban predestinadas a estar juntas pese a la distancia, el tiempo y las dificultades. Le pidió que escogiera una carta pero que no se la enseñe, el comenzó a pasar carta por carta hasta que ella le pidiera que se detenga, en ese momento él escogería su carta. 

Al mostrar sus cartas, grande fue la sorpresa, As de corazones y As de diamantes, lo mismo se repitió en un par de ocasiones más. El juego consistía en encontrar cartas del mismo número corazones y diamantes o tréboles y espadas. Si ambas personas coincidían significaba que eran almas gemelas. ¿Será cierto?, ella no creía en supersticiones o cosas de ese tipo, sin embargo era mucha coincidencia.

Miró el reloj, estaba sobre la hora. Subieron al auto y se dirigieron al aeropuerto. Durante el camino ninguno de los dos dijo algo. Había sido un verano inolvidable, pero debían volver a la realidad, cada uno debía continuar con su vida habitual; sin embargo se llevaban los mejores recuerdos de aquellos meses.

“Los pasajeros sírvanse abordar por la puerta de embarque número 1”. Se miraron por última vez y un prolongado beso puso puntos suspensivos a su historia. A diferencia de los argumentos de las películas con final feliz, ella no se quedó, cogió su maleta, le mandó un beso volado y se fue, aún sintiendo el sabor de un hasta pronto.

1 comentarios:

Paco Valadez dijo...

Interesantes lineas y es de mi agrado esta lectura, gracias por compartir, saludos a distancia.