viernes, abril 20 |

SAPO AZUL


“Cansada de besar sapos”, es una película mexicana con una trama peculiar y que no es ajena a nosotras. Cenicienta, Blanca Nieves y La Bella durmiente tuvieron suerte de encontrar a sus príncipes, pero no vivimos en un cuento y la realidad se aleja abismalmente del “vivieron felices”.

Pastillas para la amnesia, pegamento para el corazón y unos lentes que nos permitan ver el alma de las personas serían las mejores alternativas en estos casos, pero aún no se han inventado. Por eso lloraremos hasta quedar abrazadas a la almohada y maldeciremos a todo su árbol genealógico mientras tengamos un lazo de espinas en el corazón.

Escucharemos canciones que nos llevarán como un submarino a las profundidades del dolor. Cuando el oxígeno se agote tenemos dos opciones: nadar con todas nuestras fuerzas para salir a la superficie, o ahogarnos y dejar que nuestro cuerpo salga a flote. Es ahí cuando nuestra fuerza de voluntad marcará la diferencia.
¿Por qué no te das una oportunidad?. El común denominador en el grupo de amistades quienes preocupados por “nuestra felicidad”, nos llevarán a la feria del amor. Estará la montaña rusa de la alegría, los carritos chocones de la tristeza, las sillas voladoras del olvido y tiro al blanco a los enemigos.

Al finalizar la feria nos tropezamos con el “juego príncipe o sapo”. Así como todos, la entrada es libre, el único requisito es hacer todo lo que nos pidan dentro. ¡Sorpresa!, a lo lejos un grupo de chicos vestidos con distintos trajes esbozan una sonrisa fresca. Es momento de la presentación.
Julio el romántico, Sebastián el divertido, Rubén el deportista, Santiago el intelectual y Alfredo el ex. Son las citas a las cuales tenemos que ir, porque esa fue la condición para ingresar al juego. Todos los chicos tienen un número y debemos seguir el orden de las invitaciones, iniciando con el romántico y terminando con el ex.

Una fogata frente al mar con Julio nos recordó que los detalles nos enamoran más cada día. Una noche de conciertos y discoteca con Sebastián era lo que necesitábamos para expulsar la energía que teníamos contenida. Disfrutar de un paseo en el campo con Rubén, estar en contacto con la naturaleza, escalar la montaña más alta y gritar hasta perder la voz nos inspiró y liberó de las ataduras del pasado. Una larga charla con Santiago donde las horas se mantenían estáticas en nuestra mente, matizaba una rutinaria tarde. Nunca estaba perdido en el espacio, siempre tenía algo útil que decir.

Y para cerrar con broche de oro falso, la cita con Alfredo, la que ella esperó desde el inicio y que poco a poco fue perdiendo el interés en que se concretara. Sabía el rumbo que tomaría la invitación y no la sorprendía, se convertiría en sapo al finalizar la salida. Ahora venía la pregunta del millón: ¿a quién escoges?.

Salió del lugar y sus amigas entusiasmadas le preguntaron a quién había elegido. Ella sonrió y respondió: al espejo. Se miraron sorprendidas y no tuvieron más alternativa que respetar su decisión. Llegó a la conclusión que todos los príncipes tienen algo de sapos y que los que los sapos, jamás se convertirán en príncipes.

3 comentarios:

claudialesly dijo...

Me encantó las figuras que utilizaste y el final que no se veía venir. Uno de mis favoritos.

claudialesly dijo...

Me encantaron las figuras que usaste, y el final inesperado. Uno de mis favoritos.

claudialesly dijo...

Me encantaron las figuras que utilizaste y el final que no se veía venir. Uno de mis favoritos.