martes, diciembre 22 |

TENTACIONES: ¿LAS BUSCAMOS O HUIMOS DE ELLAS? PARTE III

-¿Qué haces despierta?, pensé que estabas profundamente dormida
-¡Me asustaste! (risas) pensé que era un choro
-(Risas) ¡Uh! Sí… te voy a robar. (Mirando la casaca) ¿Y esa casaca?
-Te escuché estornudar y pensé que necesitarías abrigo
-¿Y por eso me ibas a ver? ¿Me querías abrigar? (mirando fijamente a Rebeca)
-¿Qué hacías despierto? ¿Dónde ibas?
-A mi cuarto, ¿dónde más?
-¿Para qué? (mirando con asombro a Gonzalo)
-¿Tú qué crees? (acercándose a Rebeca)
-No sé… (moviendo los ojos de izquierda a derecha) Supongo buscar alguna frazada, es lo más lógico.
-No tengo otras frazadas, iba a mi ropero para buscar algo con que abrigarme.
-Te contaré que no hay luz y el cuarto parece un iglú
-(Risas) ¡No te creo! (cogió la mano de Rebeca) ¡Estás helada!
-Soy una chica muy friolenta, imagina si con frazada me congelo, tú estarás peor y no me parecía justo que por mi culpa te estés congelando.
-(Risas) No te preocupes, no moriré como Jake de Titanic
-No seas dramático tampoco (risas)
Ambos se dirigieron al cuarto, Rebeca se recostó en la cama mientras Gonzalo buscaba otra casaca pero para su mala suerte no encontró alguna, en ese momento recordó que había llevado su ropa a la lavandería y no tenía nada en ese momento que pudiera abrigarlo, excepto el calor humano.
-¡Estoy jodido! Olvidé que mi ropa está en la lavandería, ¡qué huevón! (dijo en voz baja)
-¿Si te acuestas en la cama?, es una cama matrimonial y lo suficientemente grande para los dos.
¿Yo dije eso? Se decía a si misma Rebeca, ¿se había arrepentido de lo que había dicho? No sabía si fue lo mejor o lo peor que había mencionado pero como escuchó una vez: “las palabras que salen de tu boca nunca más las podrás recuperar”. ¿Habló su subconsciente? Solo intentaba retribuirle el favor a Gonzalo, no lo hizo de mala fe ¿o sí?, cada vez sentía que Gonzalo se acercaba más, desde la distancia de las oficinas de ambos en la empresa, hasta la cercanía de centímetros que podían estar si él accedía a dormir en la misma cama que ella.
-¿No te sentirás incómoda?
-No… creo que será lo mejor para ti
-¿Y para ti?... ¿es lo que en verdad quieres o lo haces por compromiso?
-Es lo que quiero. Temprano me dijiste que haga lo que quiera y no sólo por dar el gusto a los demás.
-Tomaste en cuenta lo que te dije… eso me da gusto… (se acercó a la cama)
-Sí… (mirando la ventana) que descanses (dio media vuelta y cerró los ojos)
-Buenas noches Rebeca (se recostó al lado opuesto del que estaba Rebeca)
-“Tengo tanto para darte un beso en libertad, un abrazo por la noche, un cuento que te haga soñar, si la vida nos junto a los dos para crecer, amor contigo yo quiero aprender, por ti puedo ser una tarde en tu piel, una vida en tus ojos de miel” (cantando despacio como un arrullo para un bebé)
Rebeca escuchaba la canción, sentía una calidez en el corazón y una paz en el alma; se sentía liviana como una pluma, libre como un ave que escapaba de una jaula. Volteó y se encontró con la mirada de Gonzalo, quien tenía en sus ojos una expresión de ternura. Gonzalo acarició el rostro de Rebeca. Todo era perfecto en ese momento, no quería que la noche llegue a su fin. ¡Stop! Como luz roja de semáforo, hizo caso a la advertencia de evitar acercarse demasiado a Gonzalo porque si pasaba el límite de lo permitido, sabía que no habría marcha atrás.
Rebeca se sentó en el bode de la cama con las manos en la cara y los codos en las rodillas, tomo una bocanada de aire y se puso de pié, caminó con dirección a la ventana.
-La noche esta linda… llena de estrellas y el cielo despejado
El sonido del motor de un carro a toda velocidad se perdía entre el laberinto de calles de la ciudad.
-¿Por qué huyes?
-¿Perdón? ¿Huir de qué?
-De mí… de lo que sientes en este momento
-No sé de qué estás hablando
Gonzalo se levantó de la cama y se dirigió a la ventana donde se encontraba Rebeca dándole la espalda. Ella sabía que la distancia entre ambos se reducía y las posibilidades de que no pasara algo era casi nula. Rodeó con sus brazos la cintura de Rebeca y le dijo suavemente al oído: “No veo la hora de colgar mi saco en tu ropero, no veo la hora de cantarte hasta dormir, no veo la hora de arrullar todos tus sueños y me des fe pensando en ti…”
Rebeca giró y su rostro quedo a pocos centímetros de distancia del rostro de Gonzalo, él le acomodó los cabellos dorados detrás de la oreja y deslizó sus manos de seda por su cintura. Ya no sentía frio, el ambiente era cálido. ¿Cómo había llegado hasta ahí? Estaba tan cerca de hacer algo que no era correcto, pero que deseaba.
-¿Cómo llegamos hasta aquí? (Rebeca puso sus brazos en el cuello de Gonzalo y los entrelazó)
-No importa el cómo, sino el por qué estamos aquí.
Ambos se abrazaron fuertemente y se fundieron en un solo cuerpo, no se separaron durante varios segundos, uno era el complemento del otro, la pieza que faltaba y encajaba a la perfección. Rebeca sentía que el corazón se le salía del pecho, al igual que sentía el latido acelerado de Gonzalo. Percibió un vació en el estómago como si tuviera un examen o exposición en la universidad y no había estudiado, ¿era miedo?. Sea lo que sea pronto cesaría.
La tentación de un beso estaba a milímetros de distancia, la respiración entrecortada de Gonzalo la incitaban a olvidarse de todo y dejarse llevar por el momento. Ricardo era un lejano recuerdo, una amorfa figura, irreconocible que se perdía en la distancia, Gonzalo era una figura clara y palpable, presente esa madrugada.
Los labios de Gonzalo rosaron suavemente la boca de Rebeca, terminando en un intenso y desenfrenado beso que unía a dos labios perfectos y simétricamente compatibles. Cada rincón de su cuerpo se encendió, la piel se le erizó y una corriente eléctrica recorrió velozmente todo su cuerpo. Las manos de Gonzalo recorrían la espalda de Rebeca, llegando hasta los botones de su blusa, la cual lentamente cayó. Como un vampiro que encuentra a su víctima, se adueñó del cuello de Rebeca, dejándola completamente vulnerable y sensible a cualquier roce por más sutil que fuese, no importaba si pronto llegaría el alba, no importaba si aquel vampiro veía la luz del día, porque sabía que no era un sueño, era real.
-¿Rebeca?
Una voz conocida la llamaba, ¿quién era?
-Rebeca… mi amor
¿Ricardo?, ¿qué hacía él en esa habitación?, el cargo de conciencia la estaba matando; la voz de Ricardo había interrumpido la noche, vio su reflejo en la ventana, en su rostro una expresión de tristeza, la sonrisa del chico travieso que conoció en la universidad ya no estaba más en su rostro, y tampoco la expresión de dureza del Ricardo de ahora. Se quedó inmóvil.
-Chiquita…
Rebeca abrió los ojos y encontró a Ricardo a su lado; lo miró con asombro, le fue imposible articular palabra alguna y lo único que atinó a hacer fue abrazarlo fuertemente, Ricardo con asombro correspondió a la expresión de afecto de Rebeca.
-Te amo Ricardo y perdóname por ser tan exigente y no entenderte en los últimos meses
-He sido un idiota, he descuidado nuestra relación; pero las cosas serán distintas a partir de ahora en adelante. Mientras dormías conversé con Gonzalo, me hizo entender muchas cosas y tenía razón en todo lo que me dijo.
-Eh… Gonzalo ¿dónde está? Lo último que recuerdo es que fue a imprimir unos documentos y como estaba tan cansada me recosté en la mesa.
-Se fue a su casa, le dije que te llevaría a casa, ya casi nadie está en la oficina, los señores de limpieza ya se fueron y solo queda el vigilante.
Ambos se fueron abrazados. Rebeca dejó en esa oficina todo recuerdo que solo quedó en su imaginación, en un sueño que la unió más a Ricardo. Si todo lo vivido en aquel sueño hubiera sido real, el cargo de conciencia no la hubiera dejado tranquila, se hubiera arrepentido toda su vida. Así que antes de hacer algo hay que pensarlo muy bien, porque podemos herir a personas que amamos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

O_O! pasamada, con el desenlace jiji, q lastima q halla sido solo un sueño, s q en esos momentos no se piensa en nada y es asi como se cae.una mujer necesita dl romance y si falta ello puede caer en los brazos de uno q le diga cosas bonitas, aunq se tenga razon n q l amor verdadero es otro kien t garantiza q este sea real y no part d tu fantasia?