sábado, diciembre 19 |

TENTACIONES: ¿LAS BUSCAMOS O HUIMOS DE ELLAS? PARTE II

Todo parecía una ensalada en la cabeza de Rebeca pero tenía que tomar una decisión en cuestión de segundos.
-Está bien, vamos…
-¡Bacán!... ya había comenzado a creer que acamparías en tu jardín (risas)
-(Risas) Me gusta acampar pero creo que mi jardín no es un lugar muy agradable que digamos, no quiero que los perros de la vecina me orinen a las 6 de la mañana
Ambos bromearon y rieron durante el camino al departamento de Gonzalo. Llegaron y Gonzalo estacionó el carro y subieron con dirección al cuarto piso. Ambos conversaban de los más normal, como si fueran amigos de años, se sentían muy bien el uno con el otro. Sin embargo detrás de las risas y las miradas había una intensa llama de fuego que cada vez se hacía más notoria pero que ambos intentaban apagar con débiles soplidos.
-¡Wow!, que lindo departamento, la decoración es genial, ¿en tan poco tiempo has conseguido un decorador de interiores?
-Así soy yo de eficiente (risas)
-¡No te creo gafo! (risas)
-El departamento es de un amigo que ha viajado por motivos de trabajo. La empresa me ofreció uno temporalmente, todo el tiempo necesario que dure el proyecto, pero no me gustó y les dije que no lo quería.
-¡Muy buen gusto el de tu amigo! Es un modelo rústico pero acogedor y confortable, ideal para…
Rebeca se quedó en silencio mirando un cuadro con unas figuras amorfas color ladrillo, tratando de evadir la frase que en se había quedado en su lengua y pretendía salir a como diera lugar.
-¿Ideal para?
-Olvídalo… no era nada importante
-Dímelo… ¿Qué no hay confianza?...
-Lo que sucede es que siempre he soñado con tener una casa así, te iba a decir ideal para vivir… (risas) como te dije no era algo importante
-Algo de nostalgia sentí en tus palabras
-A veces siento que Ricardo y yo no vamos por el mismo camino, siento que él tiene otras perspectivas donde sólo se incluye él y yo tengo que acoplarme a lo que él quisiera y a veces siento que mis deseos, mis sueños, mis anhelos quedan opacados bajo lo que según Ricardo es lo mejor para ambos. Te conté que quise terminar pero él no quiso y me dijo muchas cosas que sí son ciertas y me confundieron mucho, logrando hacerme desistir de mi decisión, pero ahora no sé… a veces creo que he perdido rumbo de mi camino y sólo sigo como zombi el camino que creo es el mejor.
-Pero no debe ser así, tú eres una chica joven que tiene una vida por delante y no vas a truncar tus sueños, tus anhelos, lo que quieres sólo porque según tú crees que haces lo correcto y tratas de mantener a tu noviecito feliz y callarle la boca a todos ¿o me equivoco?
Lo que decía Gonzalo era muy cierto, porque Rebeca siempre se preocupaba en el que dirán si las cosas se acaban con Ricardo, ya ha conocido a su familia, ambas familias eran muy unidas, los amigos de ambos eran inseparables y las reuniones fantásticas porque era un grupo muy compacto donde todos se divertían y disfrutaban, menos ella. ¿Alguna vez había hecho lo que su corazón quería? Se sentía en una situación muy cómoda y salir de la rutina la asustaba. Por un momento la Rebeca rebelde había salido a la luz y esto se reflejó cuando le dijo a Ricardo que lo mejor era terminar, pero luego del palabreo de él, la chica rebelde había sido dominada y nuevamente la monotonía se apoderó de su vida.
-Le tienes miedo a lo desconocido… eso es lo que sucede… no te atreves a hacer cosas nuevas, distintas que te hagan sentir diferente. ¿Por qué no haces cosas que nunca antes te hubieras atrevido a hacer?, ¿por qué no rompes las reglas por una vez en tu vida? Seguro que nunca has estado a las 3am en el departamento de alguien que conoces hace algunas semanas y más aún te quedarás a dormir aquí… ¿qué diría Ricardo?...
-¿Qué dices?... Obvio que nunca he estado a estas horas de la madrugada en el departamento de alguien que no sea Ricardo. Y obviamente que Ricardo pondría el grito en el cielo si supiera dónde estoy
-¿Se lo piensas contar?
-¡Claro que no!
-¿Por qué? No tiene nada de malo, ¿acaso has hecho algo malo o algo de lo que te puedas arrepentir?
-¡No sé a qué viene todo este discurso! Te ha chocado el par de whiskys que te tomaste
-(Risas) Sabes que no es cierto lo que dices, solo quiero que te des cuenta de lo importante y especial que eres y no me gustaría que te sientas prisionera en una relación que te está asfixiando, es sólo eso y discúlpame si te ofendí. Recuerda que las verdades no siempre son bonitas.
Las palabras de Gonzalo habían resonado como un eco en una casa abandonada, sabía que todo lo que había dicho era cierto pero no había querido aceptar. Ahora estaba mucho más confundida que antes, ese chico la había desnudado por completo porque había mencionado con detalle todo lo que ella sentía y la situación en la que estaba; se sentía descubierta y no sabía qué hacer.
-Creo que me voy a dormir porque estoy cansada y tú también
-Mi cuarto es el que está al fondo a la izquierda. Lo bueno es que tiene calefacción porque la sala está más fría que la Antártida (risas)
-¿Por qué lo dices?
-El idiota de mi amigo antes de irse olvidó arreglar la calefacción y en vez de tener un lugar donde abrigarme tengo un lugar dónde congelarme, pero no moriré de frío; no es la primera vez que he dormido en el sofá-
-Gracias por la hospitalidad
-Somos amigos… (su voz sonó como un susurro)
Rebeca se fue con dirección al cuarto y Gonzalo tomó una sábana para abrigarse esa noche que prometía ser muy fría; pero en el fondo él estaba feliz porque sabía que había conseguido que Rebeca piense muy bien en sus sentimientos. Ella entre las colchas trataba de acurrucarse porque el frío era insoportable y la calefacción no mantenía el cuarto tan tibio como imaginó. Intentaba dormir pero no sólo el frío era un ente distractor para conciliar el sueño, sino también las palabras de Gonzalo. Se preguntaba si él estaría dormido o seguiría pensando en lo que le dijo, quería verlo y conversar con él y decirle que todo lo que había dicho era cierto; no sabía por qué, pero necesitaba un abrazo de Gonzalo, se sentía como una niña perdida y desprotegida. Cerró los ojos, contando ovejas para logar caer en los brazos de Morfeo.
Intentó prender la lámpara pero ésta no respondía; se levantó de la cama y se dirigió al baño pero el interruptor no funcionaba, ahora se dio cuenta el porqué del insoportable frío; no había fluido eléctrico. Escuchó a Gonzalo estornudar en dos ocasiones y decidió llevarle una casaca que había encontrado colgada en su ropero para que se abrigue. Caminó con dirección a la sala donde estaba Gonzalo y en el pasillo se encontró con una sombra, sus piernas se paralizaron y un escalofrío recorrió su cuerpo, ¿de quién era esa sombra que se proyectaba ante sus ojos y la dejaba inmóvil?
CONTINUARÁ...

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