Amalgama de emociones

Cada estación es peculiar y tiene rasgos propios en cada época del año. El verano ilumina con la intensidad del sol al amanecer, la primavera alegra los días con el perfume de las flores y el trinar de las aves, el otoño invita a reflexionar y hacer una pausa en nuestras vidas, y el invierno nos recuerda que las tormentas pasan, pero debemos mantener la chimenea de nuestros sueños encendida. Cada una de ellas tenía su encanto, y su personalidad resaltaba esos matices, lo cual lo hacía único, interesante, atractivo y adictivo para ella. No era pintora para retratarlo en un lienzo, tampoco ilustradora para dibujar los trazos en papel; pero si podía plasmar su esencia, escribiendo símiles y metáforas entre las estaciones y él. Empezó por el verano, cálido, rebosante de energía y libertad. Así se sentía cuando estaba con él, despertaba emociones intensas que la hacían feliz. Era espontánea, sin límites en lo que decía y hacía. La llevaba a un punto de efervescencia cuando la temperatur...